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Bequeteros y Cavallets escenifican su propia batalla en la clásica ‘Ambaixada de les Tomaques’
El último día de las Fiestas de Moros y Cristianos de Cocentaina ha incluido este lunes uno de los actos más genuinos, divertidos y cargados de historia de la Festa Contestana: la clásica ‘Ambaixada de les Tomaques’. Una tradición que ha vuelto a reunir este mediodía a las Filaes Bequeteros y Cavalleria Ministerial en el recinto ferial, frente al Centre Cultural El Teular.
El origen de esta peculiar embajada se remonta a tiempos pasados, cuando Bequeteros y Cavalleria Ministerial, por su consideración como formaciones de caballería, no podían participar disparando durante el Día del Alardo. Esta circunstancia llevó a ambas Filaes a crear su propia batalla, sustituyendo la pólvora y los arcabuces por tomates procedentes de la huerta contestana. Con el paso de los años, aquel particular enfrentamiento ha acabado convirtiéndose en una de las tradiciones más características de la última jornada de las fiestas.
La edición de este año ha tenido, además, un componente especialmente significativo por el relevo producido entre los embajadores del bando cristiano. Daniel Martínez se ha estrenado en este 2026 en el papel de embajador cristiano, tomando el testigo del histórico Paco Castillo, quien durante años ha sido una de las voces estrechamente vinculadas a este acto. Castillo también ha estado presente en esta ocasión y ha pronunciado unas breves palabras de introducción antes de dar paso a su sucesor, escenificando así el cambio generacional. Por parte del bando moro, David Javaloyes ha vuelto a asumir el papel de embajador, participando junto a Daniel Martínez en el tradicional intercambio dialéctico que precede a la particular batalla.
Finalizada la declamación del texto, Bequeteros y Cavalleria Ministerial se han enzarzado en la esperada guerra de tomates, dejando una de las estampas más desenfadadas del ‘Dia dels Trons’. Como manda la tradición, el enfrentamiento ha terminado con una buena ducha de agua para retirar los restos de tomate, antes de reunir a todos los protagonistas para la habitual foto de familia con la que ha concluido el acto.










































