Las huestes de la media luna toman Cocentaina

Cocentaina vive hoy el último día de sus Fiestas de Moros y Cristianos de 2026, una jornada marcada por el estruendo de la pólvora y las tradicionales batallas entre las tropas de la cruz y de la media luna por hacerse con el dominio de la Villa Condal. Después de varios días intensos de celebraciones, la trilogía en honor a San Hipólito Mártir entra así en su recta final con los actos que recrean los enfrentamientos entre ambos bandos.

La actividad de esta mañana ha tenido como uno de sus momentos centrales la Estafeta Mora, antesala de la posterior Embajada  que ha tenido como protagonista a Roger Garrido. Desde el castillo de fiestas instalado en la plaza del Pla, las fuerzas mahometanas han exigido a los cristianos la entrega de la Villa, dando paso al tradicional intercambio dialéctico entre los representantes de ambos ejércitos. La falta de acuerdo desembocó en la orden, por parte de los moros, de quemar Cocentaina recreándose una vez más, de forma simbólica, el incendio de la población que perpetraron los árabes en el año 1304, suceso histórico que motivó que los contestanos sean conocidos todavía con el sobrenombre de ‘Socarrats’. A continuación, se desató una intensa batalla de arcabucería por las calles de Cocentaina. El sonido de los disparos y el característico olor a pólvora han vuelto a convertirse en protagonistas de una jornada en la que está previsto que se disparen alrededor de 700 kilos de pólvora según la información facilitada por la Junta de Festes.

Tras el avance de las fuerzas moras, la batalla matinal ha concluido con la victoria de las tropas de la media luna, que han conseguido hacerse con el control simbólico de la capital del Comtat. Su emblema ha quedado finalmente ondeando en lo alto del castillo de fiestas de la plaza del Pla, escenificando así la conquista mora de Cocentaina. La historia, sin embargo, todavía no ha terminado. Esta tarde llegará el turno de la reacción de las tropas cristianas, que tratarán de recuperar la fortaleza y devolver la cruz a lo alto del castillo, en los últimos compases de unas Fiestas de Moros y Cristianos de 2026 que afrontan hoy su jornada final.

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