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El suicidio mantiene en alerta a los especialistas: crecen las peticiones de ayuda en la provincia
Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se recuerda cada 10 de septiembre, los datos vuelven a poner el foco sobre una problemática que continúa preocupando a los especialistas. En España, 3.808 personas se quitaron la vida durante el último año, mientras que en la provincia de Alicante las peticiones de ayuda recibidas por el Teléfono de la Esperanza han aumentado un 10,6%.
El incremento es especialmente significativo entre la población más joven, ya que las consultas realizadas a través del chat han crecido más de un 30%. El director técnico del Teléfono de la Esperanza en Alicante, Germán Ricardo, ha explicado en COPE ALICANTE que alrededor del 70% de las llamadas corresponden a mujeres de entre 45 y 55 años, principalmente por problemas cotidianos o situaciones de soledad. Sin embargo, cuando las consultas presentan contenido suicida predominan los hombres y el pasado mes de julio se registró el doble de llamadas con riesgo suicida respecto a la media habitual.
Hablar y preguntar puede ayudar
Ante estas situaciones, los expertos recomiendan prestar atención incluso cuando aparentemente no existen señales de alarma. Una persona puede mantener con normalidad su actividad laboral y social mientras atraviesa un sufrimiento intenso que no exterioriza, por lo que advierten de la importancia de no minimizar determinados cambios o comportamientos. Los especialistas también aconsejan evitar frases como “tienes mucho por lo que vivir“, “piensa en tu familia” o “anímate, que no es para tanto”, ya que pueden aumentar la sensación de incomprensión. Frente al mito de que preguntar directamente por pensamientos suicidas puede incentivar estas conductas, recuerdan que hablar de ello de manera serena puede romper el aislamiento y facilitar el acceso a ayuda profesional.
La atención debe mantenerse también después de una crisis. Los expertos advierten de que una mejoría repentina no siempre significa que el riesgo haya desaparecido y señalan que, en ocasiones, la energía física puede recuperarse antes que el estado de ánimo. Por ello, recomiendan mantener el acompañamiento y estar atentos a la evolución de la persona. El entorno cercano juega igualmente un papel importante, aunque sin intentar sustituir a los profesionales de la salud mental. Entre las principales recomendaciones figuran acompañar a la persona en la búsqueda de ayuda profesional, facilitar el contacto con los servicios sanitarios y reducir el acceso a posibles medios de riesgo.





















