El sector empresarial de l’Alcoià i el Comtat mira con cautela al conflicto de Oriente Próximo
El sector empresarial de l’Alcoià y el Comtat sigue con prudencia y cautela la evolución del conflicto desatado en Oriente Próximo, consciente de que la situación internacional puede volver a tener consecuencias directas en la economía de estas comarcas. Desde la Federación de Empresarios de l’Alcoià y el Comtat (FEDAC) advierten de que uno de los primeros efectos que podría notarse sería una subida del precio de los carburantes, algo que repercutiría de forma inmediata tanto en el transporte como en el conjunto del tejido industrial.
Así lo ha explicado en COPE Alcoy el presidente de la patronal comarcal, Nacho Gómez, quien señala que la situación genera incertidumbre entre las empresas de la zona “el sector empresarial está siguiendo con atención todo lo que está ocurriendo porque sabemos que cualquier conflicto internacional suele tener una repercusión directa en la economía y, en este caso, lo primero que podría notarse sería el incremento del precio de los carburantes”, ha indicado. Gómez ha recordado que un aumento del coste de la energía y del combustible acaba trasladándose a diferentes ámbitos de la actividad económica. “Esto afecta directamente al transporte, pero también a muchas industrias de nuestras comarcas que dependen del movimiento de mercancías o del consumo energético para desarrollar su actividad”, ha añadido. Aun así, desde FEDAC, consideran que todavía es pronto para valorar el alcance real de las consecuencias y apuestan por seguir de cerca la evolución de los acontecimientos “habrá que ver cómo evolucionan los hechos en los próximos días, pero está claro que vivimos en un contexto internacional muy cambiante y las empresas tienen que estar preparadas para adaptarse a estos escenarios”, ha señalado el presidente de la entidad.
El empresariado de l’Alcoià y el Comtat afronta así un nuevo desafío en un escenario económico marcado por la inestabilidad internacional. Cabe destacar que en los últimos años, las empresas ya han tenido que hacer frente a situaciones complejas como los efectos de la pandemia entre 2020 y 2022 o el impacto derivado de la guerra de Ucrania, factores que también provocaron tensiones en los costes energéticos, el transporte y las cadenas de suministro. Por ello, desde el sector insisten en la importancia de mantener la capacidad de adaptación y resiliencia ante los cambios del contexto global.

