El Ayuntamiento de Alcoy ha sacado a licitación el contrato para el suministro de mobiliario, electrodomésticos y menaje del nuevo...

Esencia y tradición en las arraigadas ‘Danses de Palacio’ de Muro
La Plaça del Palau de la Senyoria de Muro se convirtió el pasado 6 de junio en el epicentro de la cultura popular con la celebración de las tradicionales ‘Danses de Palacio’, una cita profundamente arraigada en la localidad que evoca los festejos que antiguamente tenían lugar cuando los vecinos cumplían con el pago de los tributos al Conde de Cocentaina. Los actos centrales estuvieron precedidos por las habituales ‘Dansetes’, celebradas durante la semana como ensayo y preparación para la gran jornada festiva. Estas tuvieron lugar en enclaves como el carrer Sant Joan, la pedanía de Turballos y la calle Carme, acercando la tradición a diferentes puntos del municipio y contribuyendo a mantener vivo este importante legado cultural.
Ya en la tarde del sábado, la actividad arrancó con un animado pasacalle desde el Moll de l’Estació, donde tienen su sede el Grup de Danses Baladre y La Xafigà, hasta la céntrica Plaça del Palau. A las ocho en punto comenzó la tradicional ‘treta de balladors i balladores’, que partió desde el panel cerámico dedicado al Santísimo Sacramento tras el disparo de varios truenos de aviso. A continuación, los participantes recorrieron varias veces la plaza al son de la música antes de dar paso a las actuaciones previstas. Los primeros en salir a escena fueron los más jóvenes del Grup de Danses Baladre, que ofrecieron varias piezas y rindieron homenaje al cantaor de Xàtiva Pep Gimeno ‘Botifarra’ por su contribución a la difusión de la cultura popular valenciana. Posteriormente llegó el turno de los adultos, protagonistas de una vistosa ‘Gran Dansà’ en la que mostraron diferentes bailes tradicionales.
La jornada concluyó ya entrada la noche con un pequeño castillo de fuegos artificiales, una cena de sobaquillo y un animado sarao amenizado por la rondalla del propio Grup de Danses Baladre. Tanto esta entidad como La Xafigà volvieron a hacer posible una celebración que, año tras año, reafirma el compromiso de Muro con la conservación de sus tradiciones más singulares.
























