Cuarenta años de la gran gota fría que marcó un punto de inflexión en Alcoy
Alcoy vivió entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre de 1986, hace justo cuarenta años, uno de los episodios meteorológicos más significativos de su historia reciente. Una virulenta gota fría, que todavía es recordada, dejó en la ciudad casi 700 litros por metro cuadrado con datos del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante en tan solo 48 horas, hecho que generó importantes daños en viviendas, calles y especialmente las fábricas que en aquel momento estaban asentadas en los cauces de los ríos.
Las precipitaciones fueron de tal magnitud que provocaron arrastres de tierras pero también el desbordamiento del Río Serpis y sus afluentes, lo cual generó que se acumulara gran cantidad de agua por puntos como la parte baja del Pont de Sant Jordi. A ello se le unieron destrozos en puentes menores que no pudieron aguantar la intensidad de la corriente y carreteras cortadas al igual que hubo gran cantidad de problemas en el suministro eléctrico, telefónico o de abastecimiento de agua potable “se tuvo que dar servicio a la población a través de camiones cisterna durante varios días“, recordaba hoy en COPE ALCOY el historiador alcoyano, Jordi Ortiz. En aquel momento se cifró en más de dos mil millones de pesetas la cuantía de los perjuicios provocados por las lluvias y aquella gota fría, más allá de los innumerables destrozos, también marcó un antes y un después para la capital de l’Alcoià “aquello supuso un punto de inflexión para Alcoy, ya que se apostó después por mejorar las conducciones y canalizaciones, pero también se sentaron las bases para dar un nuevo impulso a la industrial local debido a que las empresas aceleraron el proceso para abandonar las zonas cercanas a los ríos e instalarse en nuevas áreas industriales”, detalla Ortiz.
La riada también se llevó por delante la conexión con Els Algars dejando incomunicados a los vecinos de la pedanía contestana del Poble Nou de Sant Rafel, situación que se solventó con la instalación de un puente provisional por parte del Ejército de Tierra, y provocó que en la zona del Molinar el agua rozará lo alto de la cúpula del manantial. Fue sin duda un capítulo significativo en nuestra historia reciente que, más allá de lo que representó desde el punto de vista meteorológico, obligó a repensar la ciudad a finales del siglo XX y abriendo camino a la configuración de la misma que vemos hoy en día.
Aquí puedes escuchar la entrevista con Jordi Ortiz:

