San Jorge: en honor a nuestra historia

Desde la batalla a las puertas de Alcoy, en 1276, San Jorge ha sido objeto de culto por parte de los alcoyanos. Solo unas décadas después, en 1317, un descendiente de Mosén Torregrossa fundó una capellanía perpetua bajo la advocación de San Jorge. Desde entonces, ni guerras, ni tragedias han supuesto un paréntesis en la devoción alcoyana por su Santo Patrón. Aunque si evidentemente han modificado su expresión externa.

La Guerra de Sucesión paró la Festa durante 34 años. Quedaron prohibidos tanto el uso de la pólvora como los desfiles. Sin embargo, el culto georgiano siguió de puertas para dentro. De 1809 a 1813 la Guerra de Independencia contra el invasor francés supuso una nueva interrupción. Fue tanta la alegría de liberarse, al fin, del yugo francés, que las Fiestas se celebraron en septiembre y el Ayuntamiento autorizó un gasto de 16.000 reales “siendo muy justo y conforme a los sentimientos y carácter de esta villa dar gracias al Todo Poderoso”.

Seguían los alcoyanos proclamando su devoción por el Santo de Capadocia ante cualquier contratiempo, como en el caso de la guerra contra Estados Unidos, en 1898. Hubo grandes momentos de duda, pero Magenta, Cides, Cordón y Maseros lucieron sus cargos aquel abril. Así refleja el semanario La patria Chica este sentimiento: “Por encima de Mac Kinley y su república están la Fiestas de San Jorge. Alcoyanos ¡Viva España! ¡Viva San Jorge! Y vivan la Fiestas de nuestro Patrón, con guerra, sin guerra, ¡con triunfo o sin él!”.

Tras el lamentable paréntesis de la Guerra Civil, el compromiso de Alcoy con sus fiestas patronales ha permanecido intacto hasta nuestros días. Los alcoyanos de 2020 nos hemos encontrado una tragedia inesperada. Pero, como ya hicieron nuestros antepasados, mantendremos en nuestros corazones la devoción a San Jorge. Y cuando la Festa nos vuelva a reunir en las calles lo celebraremos, honraremos a quienes ya no están con nosotros y aplaudiremos a rabiar a los cargos y Sant Jordiet, recompensando sus esfuerzos e ilusiones y renovando una vez más el compromiso adquirido hace siete siglos. Volveremos a proclamar entonces, como tradicionalmente concluyen las asambleas de filà, per Alcoi i per Sant Jordi, Visca Sant Jordi.

Los pactos de la Moncloa… Dos

El Gobierno Actual no es capaz  de gestionar la crisis socioeconómica del coronavirus y precisa de la ayuda del resto de fuerzas políticas. Pero solo va a encontrar aliados en el PP. Después posiblemente se unan todos los políticos para salir en la foto y continuar cobrando.

Los primeros pactos de la Moncloa se basaban esencialmente en la confianza que les merecía el gobierno de entonces. El de ahora no ofrece confianza alguna pues su mezcla de colores no gusta a nadie. Si se ponen de acuerdo PSOE y PP es posible un segundo pacto pero que no olvide nadie que en los primeros pactos los políticos eran grandes profesionales de las distintas ramas del saber que se dedicaron a la política mas por devoción que por vocación. Los de ahora son políticos profesionales que no tienen ni la menor idea de cómo gestionar un momento como el actual de impresionantes y desmedidas consecuencias. Son los tecnócratas los que nos van a salvar el pellejo en la óptica de la macroeconomía, pero que nadie dude que de esta situación hemos de salir cada uno de nosotros por si mismos y con nuestro esfuerzo diario en materia de economía. Es el propio pueblo quien ha se ser artífice de su futuro. Es el comerciante, el restaurador, el artesano, el pequeño empresario, el trabajador entregado a su oficio y el empleado de hogar…por poner ejemplos quienes en su día a día alzarán esa economía de base que tanta falta nos hade a todos. Europa mira con recelo a todo y a todos y no esperemos de ella mas que exigencias y exigencias que todavía nos lo ponen mas difícil. El mercado debe estar unido pero unamos nuestras fuerzas con aquellos que con el mismo problema necesitan soluciones como nosotros. Los países del norte se creen mejores. Ya veremos. Sigamos con nuestro ejemplo de cumplir las normas que nos impone la situación y con la ilusión de empezar de nuevo nos apoyaremos unos a otros para salir airosos.

Los pretendidos  nuevos pactos de la Moncloa precisan de consenso y poner de acuerdo a los políticos es tiempo perdido. Confiemos en nuestro quehacer y en el apoyo de quienes desde el  mundo financiero, empresarial, y laboral grandes y pequeños empujemos juntos el carro con ruedas partidas. El orden de las cosas en muchas ocasiones no precisa de tanta retórica y exige por necesidad mucha dedicación. Al principio será duro para todos, pero como las plantas de nuestra terraza, con cariño se verán crecer. No se confía el el riego de tu planta a otro que no seas tu mismo, pues eres tu mismo quien la hará revivir y no las buenas voluntades vacías de sentimiento.

Segundos pactos de la Moncloa claro que SI pero la hogaza de pan a tu casa te la buscas tu mismo o no habrá hogaza de pan que valga.

El seu negoci, les nostres vides

Artículo de Opinión de Aarón Ferrándiz, edil de Podem Alcoi

És molt cruel veure el que ha ocorregut amb la nostra gent gran, amb aquells i aquelles que ho han donat tot per aquest país. És una crueltat haver permés el seu patiment amb nefastes polítiques de privatització de la sanitat i de les residències de majors. Ja n’hi ha prou de fer negoci amb la vida de les persones. De fer negoci amb la salut i el benestar de la nostra gent gran. Dit això, tot el meu reconeixement i suport als i les treballadores de les residències de gent gran i de la nostra sanitat, que en condicions de treball difícils i precàries s’han deixat i es deixen la pell per ells i per totes nosaltres.

Sens dubte, són moments difícils. Els més durs de les últimes dècades. Segurament, ningú esperava que ens anara a tocar viure i conviure amb un veí invisible tan incòmode. I que, desgraciadament, Alcoi fora la trista protagonista d’aquesta emergència.

Malgrat tot, i com en altres ocasions difícils, som un poble valent, esforçat i resilient. Eixirem d’aquesta juntes. Per això, una de les lliçons necessàries que podem extraure d’aquesta crisi, i que molts experts socials han advertit des de fa dècades, és que el model econòmic neoliberal, basat en el desmantellament d’allò públic a través de les privatitzacions, porta conseqüències nefastes per a la vida.

Ara, veiem que quan venen moments durs, la gent comú només tenim un escut que ens puga protegir. Allò públic. Allò comunitari. El col·lectiu. I si allò públic està fort, som més forts com a poble. I quan allò públic es debilita, som més febles. Per això, des d’Unides Podem a les Corts ja vam anunciar la necessitat d’aprofundir en la reversió de les privatitzacions de la sanitat.

També hem aprés que unides som invencibles. Però no sols això. Hem aprés, que hi ha certes qüestions tan valuoses, tan sensibles i tan delicades com la vida de les persones que no poden estar sotmeses ni subordinades als interessos i beneficis econòmics dels de sempre.

Hem pogut recordar la força d’allò comú, de la comunitat. Que enmig d’aquesta societat individualista, és en allò comú i col·lectiu precisament on resideix la nostra força i el nostre refugi. I aquestes valuoses lliçons no les podem oblidar, el dia de demà, si volem eixir d’aquesta crisi sent més forts com a poble.

El dia de demà i també des de hui mateixa, per a reconstruir-nos com a poble, hem d’afrontar el repte amb valentia. I per a això, serà necessària la unitat per a continuar aplaudint i blindant constitucionalment eixos serveis públics i eixes polítiques socials que són el nostre principal escut. És necessari que treballem per la reversió completa de les privatitzacions de la sanitat pública i les residències de majors, perquè mai més torne a passar. Ho farem. Li ho devem a la generació que es va deixar la pell per nosaltres. Ja n’hi ha prou de fer negoci amb les nostres vides. Des d’ací, tot el nostre condol i estima a les famílies dels que ens han deixat.

Las pensiones en tiempo de pandemia

Artículo de Antonio Matarredona, Portavoz Plataforma Comarcal Pensiones:

Es evidente que en el gobierno conviven dos almas, dos modelos enfrentados, también es evidente que desde nuestras plataformas, Coordinadoras o se llamen como se llamen nuestra razón de ser no es precisamente la defensa del modelo neoliberal.

Dicho lo anterior nos encontramos en una terrible encrucijada, tenemos que defender este gobierno porque la alternativa es el fascismo, porque la derecha sólo entiende España como su finca privada.

Esa defensa del gobierno prioritaria para nosotros no puede dejar de ser crítica, exigente, pero con la mesura necesaria para no dar más leña al fuego que prende la derecha asilvestrada.

Lo tenemos difícil.

Con un panorama de crisis tremenda nuestra exigencia debe ser no retroceder en derechos y que ahora sí o sí las personas sean el centro de la política.

La renta vital hoy es justo eso vital, imprescindible para que puedan comer miles de personas, porque miles y miles no han cobrado o no van a cobrar aún por no estar ni en el sistema absolutamente desbordado.

Si, conviven dos almas en el gobierno, la nuestra tiene que estar con las personas.

Tenemos capacidad de convocatoria, cuando podamos, sea cuando sea movilicemonos pero por y para las personas, millones de ellas peor que nosotros.

Defendamos lo público, porque estamos viviendo el horror de lo privado, de los recortes, de las mentiras de un estado de cartón que no es capaz de proteger a sus ciudadanos engañados por una propaganda bestial.

Perdonadme mi digresión de hoy.

Estoy convencido de que somos necesarios, pongamos los pies en el suelo, ajustemos nuestras prioridades, nosotros sí que cobraremos el día 25.

‘Reactiva Alcoi’, resposta a les noves necessitats

Article d’Opinió de Toni Francés, Alcalde d’Alcoi

Hem complit un mes des de la declaració de l’estat d’alarma per lluitar contra una pandèmia mundial com és la Covid-19. Un mes dur per a les alcoianes i alcoians, als qui vull felicitar per la responsabilitat amb què estan complint les estrictes, però també necessàries, mesures per tal de frenar la transmissió del coronavirus.

Des del primer moment l’Ajuntament d’Alcoi ha estat al costat de la ciutadania, amb mesures socials i econòmiques extraordinàries per tal d’atendre les noves necessitats que s’han manifestat a conseqüència de la crisi sanitària. Som l’administració més propera i estem amb ells, facilitant-los ajuda per poder pal·liar les conseqüències d’una situació terrible i perquè ningú es quede arrere. I ací continuarem, donant suport als veïns i veïnes. Perquè només hi ha una forma de lluitar i guanyar, i és fer-ho junts, com també necessitarem el suport de totes les administracions.

Treballem per millorar el present d’una situació greu, però també per aportar solucions de futur, per garantir que tots puguem tornar a la vida d’abans de la millor manera possible. Per tot això hem preparat un primer paquet d’accions sota el nom de ‘Reactiva Alcoi’, que inclou mesures socials i de suport al teixit econòmic front a les conseqüències de la Covid-19. Destacar que 2,3 milions són ajudes directes en l’àmbit econòmic i social, que anirem ampliant perquè és un document viu i dinàmic, que anirà adaptant-se a les conseqüències d’una crisi de la qual ara per ara no sabem quan ni com eixirem.

En l’àmbit econòmic ‘Reactiva Alcoi’ està pensat especialment per a autònoms i micropimes, amb ajudes pels qui hi han hagut de suspendre la seua activitat per l’estat d’alarma o que en el primer mes d’aquest estat l’han vista reduir en un 50% respecte a la mitjana dels sis mesos anteriors. A més, des de l’Ajuntament es prioritzarà el pagament a proveïdors d’aquests col·lectius.

El comerç detallista és un dels sectors econòmics més afectats per la crisi de la Covid-19, per això treballem junts en accions per impulsar la compra de proximitat, mentre que en l’àmbit tributari aplicarem diferents bonificacions i ajornaments, que anirem concretant ben aviat.

Un sector que veurà reactivar l’ocupació a Alcoi i comarca amb accions municipals és la construcció, ja que tenim previst contractes menors per 1,2 milions d’euros, que per les seues característiques beneficiaran als professionals d’Alcoi i comarca, mentre que abans de l’estiu haurem concursat altres obres per import de 5 milions d’euros i als que concorreran les empreses interessades.

En parlar de l’àmbit social, que hem reforçat des del primer dia, puc assenyalar que destinem 600.000 euros a ajudes d’emergència, una xifra que s’ampliarà d’acord amb les necessitats, a la vegada que disposem de 330.000 euros per atendre el servei d’ajuda a domicili, que ha augmentat un 20% a conseqüència de la crisi. Els menors que habitualment tenen beca de menjador segueixen rebent a casa un càtering de menjar saludable.

Fa ja uns anys que l’Ajuntament d’Alcoi té bonificacions per ajudar al pagament de tributs a les famílies amb ingressos inferiors a 12.000 euros, i ara les reforcem amb unes ajudes per donar resposta a les necessitats actuals.

Els escolars estan seguint els seus estudis des de casa i per reduir la bretxa digital en famílies vulnerables, l’Ajuntament ha subministrat 52 tauletes tàctils i connexió a internet a alumnes de Primària, a la vegada que en col·laboració amb la Generalitat s’ha facilitat l’accés a internet a 40 famílies alcoianes.

I com comentava abans, des del primer moment estem treballant des de serveis socials per fer front a la situació generada per la crisi, un departament en el qual hem reforçat el personal per atendre amb celeritat les demandes que ens arriben.

Perquè no podem oblidar que la gravetat de moltes situacions requereix rapidesa, i amb eixa premissa gestionem tot el necessari per què aquest primer paquet de mesures de ‘Reactiva Alcoi’ arriben a qui les necessita com més prompte millor. Ja estem ultimant la tramitació i quan es puguen sol·licitar es farà públic perquè tots els ciutadans tinguen la informació necessària per a acollir-se a unes mesures que s’aplicaran de manera immediata. Perquè el nostre objectiu no és altre que reactivar Alcoi de la forma més ràpida possible.

Los niños del Coronavirus

Artículo de Opinión de Rafael J. Valls Buitrago

El que los políticos no perdonan ni un duro de su salario a pesar de que no trabajan es ya consabido. Ya puedes darles caña que ellos a cobrar. Pero no es esa la razón de este artículo, sino otra bien distinta.

Dentro del confinamiento al que estamos sometidos se suceden una gran cantidad de situaciones que es preciso reflexionar pues si ya para los adultos empieza a ser una penuria dura de soportar, pensemos en los jóvenes y más si cabe en los niños. Los jóvenes que se asoman a las ventanas, ponen su música a elevado volumen, se gritan de una casa a otra y utilizan frenéticamente el whatsapp y las redes sociales son dignos de atención pues la fuerza de su juventud y la rebeldía connatural que conlleva la edad hace que sean un colectivo al que sin duda hay que comprender aunque por lo que vamos viendo, ellos mismos son autosuficientes para evaluar su propia ansiedad y gestionarla adecuadamente a la vista de como lo están llevando. Por tanto un aplauso cálido para ellos. Pero otra cuestión no menos importante son los niños, esos pequeños sujetos que no paran quietos ni un momento y saltan por las camas, sofás y sillones, se agarran a los barrotes de los balcones y gritan lo que les sale, y saludan a los pocos viandantes y se apoderan de las casas y de todo su interior y que hay que sujetar en horarios estrictos de enseñanza, gimnasia, manualidades, distracciones que han de inventar los padres acordes al perfil de cada uno, sus llantos desesperados por acercarse a sus amiguitos tan cerca y tan lejos, sus prohibidas salidas al parque, sus interminables horas de televisión, sus riñas con sus hermanos, su sumisión poco deseada a los dictados de los padres, hace que todo ello los coinvierta en algo muy especial y muy esencial.

Especial porque sin razón y con sentido común todavía no formado han de someterse día a día a  lo dicho y esencial porque es muy importante analizar sus comportamientos para adivinar en un futuro que ha podido ocasionar un posible cambio en sus vidas. El coronavirus nos somete a un esfuerzo mental muy grande, y es lo que nos prima para amainar nuestros impulsos y ansiedades pues está claro que perder la concentración es darle ventaja al virus. Pero ello llevado a mentes en formación es esencial como digo, pues el que el virus nos someta a la tortura del confinamiento al final terminará aunque con consecuencias añadidas de bienestar social,  pero no prestar atención a la consecuencias añadidas que pudiera ocasionar a los niños es algo que nos concierne a todos, pues de nuestro comportamiento y de nuestro ejemplo ellos serán los niños del coronavirus solamente, pero solo deben ser eso.

No hay que perder de vista ni por un instante que logre tal virus hacer mella mas allá de lo necesario y toca pues que cuidemos de los niños con gran acierto para que sus mentes ahora sometidas sean todo lo libres que deben ser cuando todo pase y medir cada instante cualquier gesto o reacción extraña para que todo sea lo normal que era antes y todo se convierta en mejor para después. No tengo ninguna duda de que a todos nos cambiará la situación pero hemos todavía de empujar mas nuestro empeño para que el final sea una liberación y una vuelta a la normalidad. Que lo vivido será un mal recuerdo y evitar que nuestros jóvenes y nuestros pequeños se conviertan en los niños del coronavirus mas allá de lo que se espera y se pretende. A por ello pues con valor, con tesón y con amor….mucho amor.

D’atenció als nostres majors i mascaretes, va la qüestió

Article d’Opinió de Màrius Ivorra, portaveu de Compromís Alcoi 

Una de les primeres iniciatives que des de Compromís proposàvem al govern local era  contactar amb la població major de 65 anys. A Alcoi viuen més de 12.600 persones, el 21% de la població alcoiana. El sector de població més vulnerable i amb major risc d’aquesta pandèmia.

A Compromís teníem un doble objectiu amb la proposta, transmetre als nostres majors que no estaven sols i que la societat, aquesta societat que ells havien ajudat a crear i fer créixer, estava ahí per ajudar-los si era necessari.

Ens van dir que ho farien. A totes les reunions virtuals que hem fet amb la resta de portaveus i l’alcalde, sempre els preguntem per aquesta atenció. La resposta la mateixa, han atés als que els ho han sol·licitat mitjançant el telèfon 900 posat a disposició de la ciutadania. Segons les últimes dades que ens han facilitat, que són del 2 d’abril, s’ha atés a 20 majors i s’ha portat el menjar a 8 i pel telèfon s’han atés a 146 persones majors.

Davant aquesta pandèmia, demanàvem el major operatiu a l’àmbit de serveis socials que Alcoi mai haguera posat en marxa i ens hem trobat, una vegada més, amb una campanya d’imatge.

I les restants 12.454 persones? Estan ben atesos? Necessiten alguna cosa? La nostra voluntat que els alcoians sàpien que la primera institució de la ciutat està pendent d’ells i està disposada a fer qualsevol cosa per ajudar-los. Encara som a temps.

Ahir se’ns donaven per primera vegada, dades per cada àrea de salut. Gràcies fonamentalment a la pressió ciutadana que ha fet canviar d’opinió a la Consellera de Salut. La nostra Àrea de Salut té la taxa de morts per cent mil habitants més alta del País Valencià. Dades que alguns sospitàvem després d’escoltar les necrològiques cada dia als mitjans de comunicació. Tot el meu condol i afecte més sincer als familiars. Dins d’aquest drama, una menció especials  a la plataforma de familiars dels residents de Domus VI per la tasca, pel seu esforç, per la lluita constant. Tenen tot el nostre suport en les gestions posteriors per esclarir que ha passat a l’Hospital Civil d’Oliver. El que està clar, que després caldrà analitzar què ha passat per a tindre aquesta mortalitat tan alta i demanar responsabilitats.

I per finalitzar aquesta reflexió, una altra qüestió que ens ha portat a enfrontaments amb membres del govern socialista alcoià, i no podia deixar passar, les mascaretes. A hores d’ara molts municipis d’arreu l’estat espanyol, del País Valencià o  de les nostres comarques, han repartit o estan repartint mascaretes entre la població. Sembla que ací, a Alcoi, sempre anem una mica endarrerits.

Des de Compromís ho proposàvem públicament el passat dilluns sis d’abril i tot van ser excuses socialistes de per què no es podia fer a Alcoi. Altres municipis, xicotets i grans, ho estan fent. Per què no Alcoi? Tot fa pensar que l’obligatorietat de portar mascareta els pròxims dies, setmanes serà un fet i des de Compromís volíem ajudar els alcoians i fer la comanda abans que altres municipis, però sembla que amb els socialistes mai ens podem anticipar, sempre anem una o dues passes per darrere de la resta.

Què fem en aquestes persones que estan obligats a eixir de casa per a treballar i no aconsegueixen mascaretes? A Compromís considerem que és obligació de l’administració local garantir la seguretat dels veïns que ho necessiten, ja ho hem dit al principi. Ens hem d’avançar als problemes que poden aparéixer en els següents passos d’aquesta crisi sanitària, tenim els mitjans humans necessaris.

Però no s’enganyen pensant en imatges d’avions de camí a la xina, aquesta compra de mascaretes és especialment fàcil a la nostra comarca gràcies a la tasca de reconversió que han realitzat les nostres empreses tèxtils, de la mà d’Aitex i l’Ivace.

Moltes gràcies a totes les heroïnes i herois que esteu fent possible que açò millore.

Covid-19 y la infamia del gobierno

Artículo de Opinión de VOX Alcoy

El Gobierno ha reaccionado tarde y mal, de forma negligente hacia nuestra gran nación, España.

Fernando Simón aseguraba el 31 de Enero, que España “no iba a tener más allá de unos cuantos casos diagnosticados”, mentía. El 9 de febrero, Pedro Sánchez sabiendo lo que venia, fue a Cataluña para pactar con Quim Torra y Ada Colau, dos días antes del 13 de febrero, con 3 casos diagnosticados, Sánchez anunciaba su ley de eutanasia y el día anterior, en el Congreso, la actualización de la Ley de Memoria Histórica, el mismo 13, lamentó la cancelación en Twitter del Mobile World Congress, diciendo que “no responde a razones de salud pública en España”. Fernando Simón insistía que en España “no hay coronavirus”, “no existe riesgo de infectarse” y que la ansiedad social está “un poco fuera de lo razonable”, y así, día tras día, los casos diagnosticados fueron creciendo en España, pero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, seguía sin tomar ninguna medida y decía que España necesitaba un Gobierno de acción, resolutivo y ejecutivo, afirmando que ellos lo eran, (queda demostrado que no es así), sólo se dedicó a tomar medidas contra las protestas de los agricultores y ganaderos, a presentar la candidatura del PSOE para las elecciones vascas, a seguir defendiendo el diálogo en Cataluña, y presentar sus nuevos proyectos de Ley Educativa y de Ley de Libertad Sexual.

Después de dar las condolencias a los familiares de las primeras víctimas del coronavirus, anima a participar en los actos del 8M, con las frases “sin  feminismo no hay futuro” y “hay que salir a llenar las calles” mientras Simón continua con su engaño, “no hay avalancha de casos”.

A estas manifestaciones acuden más de 120.000 personas, incluyendo a Irene Montero entre otras estando posiblemente contagiadas y lo más grave, ocultándolo.

El 9 de marzo, cambia totalmente la situación, la noche del domingo empieza el show; en cuestión de 5 días, todos confinados en sus casas, menos Pablo Iglesias que se salta la cuarentena a su antojo, aplazan las medidas económicas urgentes, rumores de crisis de Gobierno, etc.

Pedro Sánchez transmite comunicados por televisión, habla y habla sin decir nada, no es ni claro ni específico, no responde a lo que se le pregunta, da datos e información vergonzosa, que si “somos el país que más fibra óptica tiene”, que si ha bajado la utilización del transporte público etc.,  normal, si estamos todos confinados en casa.

En la Comunidad Valenciana, Ana Barceló, Consejera de Sanidad, se digna a decir que los sanitarios, “se han contagiado por hacer viajes o por ver sus familiares”, increíble. Ximo Puig y Monica Oltra, también lanzan frases como “han perdido la trazabilidad”, qué vergüenza, después de más de 9.000 sanitarios contagiados, no toman medidas de urgencia.

Aún sabiendo lo que venia, advertidos por la OMS, no se tomó ninguna medida preventiva, con tal   de no anular las manifestaciones del 8 de marzo.

La Razón, El Mundo entre otros medios informativos, están censurando las publicaciones de sus propios periodistas y colaboradores, criminalizan la dictadura de Franco, y me pregunto, ¿este Gobierno no está actuando peor que una dictadura?, son herederos de una represión extinguida  que quieren mantener viva para poder dividir a los españoles.

Lo que esta claro, es que el Gobierno tiene las manos atadas para poder tomar decisiones debido a los pactos con los comunistas de Unidas Podemos y los independentistas catalanes y vascos.

Sólo hay censura para las palabras que critican las decisiones del Gobierno, incluso si vienen de cualquier ciudadano español, los tachan de ultraderecha peligrosa, usan los medios de comunicación para infundir miedo y hacer que se apoyen políticas que están en contra de los intereses de la ciudadanía.

La represión que nos imponen nos afecta y perjudica como seres humanos, estamos perdiendo la compasión, la esperanza, el amor hacia el prójimo…estamos perdiendo la humanidad.

Nos venden una democracia que no es real, una democracia moldeada y manipulada a su antojo, el Gobierno de España tiene corrompido el corazón por el ansia de poder, con sus mentiras y engaños están destruyendo y dividiendo a España y a los españoles.

Lo que para ellos son necesidades  para nosotros, el pueblo, son atrocidades, están sacrificando a los débiles, según alguno de ellos, ciertas personas deben morir para que el sistema pueda funcionar, todos lo hemos podido comprobar en las redes sociales, mediante testimonios y videos que son ocultados por la prensa, manipulados y censurados por el Gobierno para esconder sus grandes errores y su falta de humanidad ante esta crisis viral que está padeciendo toda la humanidad.

Nos quieren vender que lo hacen todo por el bien del país, pero la única verdad, es que lo hacen únicamente por el suyo, debemos cerrar la brecha entre nuestros ideales y ver la cruel realidad que esta viviendo el pueblo español.

Debemos ser símbolo de  lo que queremos ser, la gente se necesita a si misma y a los demás, yo sólo soy una persona que busca mejorar la vida de los ciudadanos, y quizá inspirarlos un poco, siempre debemos estar unidos en momentos de crisis, aún teniendo diferentes ideologías, todos somos seres humanos y no podemos perdernos en la oscuridad.

A los que temen a VOX porque les han convencido para ello y a los que nos ven como  el enemigo por ser contrarios a sus ideas, sólo decirles que a veces lo que parece malo no lo es tanto, basta con querer escuchar.

La fuerza de lo próximo

Artículo de Opinión de Quique Ruiz, edil del PP en Alcoy

El verbo rendirse no figura en el vocabulario de los alcoyanos. Así ha quedado demostrado a lo largo de la historia de una ciudad que ante cada dificultad ha exhibido el extraordinario carácter de su gente para vencer el miedo a la incertidumbre y adaptarse a los nuevos tiempos. En esta crisis del coronavirus no va a ser menos. Alcoy volverá a superarse para salir adelante gracias al ímpetu de los ciudadanos y al impulso esencial del Ayuntamiento.

No nos cabe la menor duda de que lo vamos a conseguir. Juntos, aunque desgraciadamente no todos. La pandemia nos deja un vacío demasiado extenso: el de los alcoyanos y alcoyanas que se ha llevado por delante. Compartimos el duelo de las familias y amigos que lloran a quienes ya no están con nosotros. La primera muestra de solidaridad debe centrarse necesariamente en esos familiares. Especialmente, por la concentración de víctimas, en los de los más de 50 fallecidos en el geriátrico de Oliver durante las últimas tres semanas. Nos desgarra el alma escuchar cómo, desde la obligada lejanía, han contemplado con rabia e impotencia el ocaso de sus seres queridos entre las paredes de un hospital construido hace siglo y medio para garantizar la atención de los enfermos más desfavorecidos.

A los familiares, como a toda la sociedad, les queda el convencimiento de que sus mayores han recibido hasta el último momento el más sensible de los cuidados de los profesionales del geriátrico. Igual que los centenares de afectados que han sido tratados por los excelentes profesionales del hospital Virgen de los Lirios, donde otras personas también han perdido la vida desde principios de marzo. La labor de esos profesionales ha conseguido que la mayor parte de los afectados haya ganado la batalla a la enfermedad.

Nunca agradeceremos lo suficiente a los trabajadores sanitarios el valor que muestran al poner en práctica su vocación y en riesgo su salud para proteger nuestras vidas. Los aplausos que resuenan cada tarde son, aparte de justo reconocimiento, una carga cívica de ánimo para que sigan escribiendo nuevas historias de superación del virus.

El agradecimiento y la admiración se expanden hacia quienes ejercen también en primera línea manteniendo el latido de la ciudad en el transporte público, en las tiendas y en los mercados, en las comisarías, en los kioscos y en los medios de comunicación. Y, cómo no, a los trabajadores municipales: desde la brigada de obras hasta el personal de Servicios Sociales, sin olvidar a la Policía Local, que coopera con el resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Gracias por mantener ese hilo de vida en medio de la triste soledad de las calles.

La vida se engendra también en los talleres y en las fábricas que ponen al servicio de la sociedad el conocimiento legado por siglos de industria. Asistimos, además, a una cadena de donaciones forjada por la altruista voluntad de proteger a quienes hemos confiado nuestras esperanzas. El virus, pese a su devastadora presencia, ha diagnosticado las formidables cualidades de nuestra ciudad. Son un símbolo de victoria.

Pero aún debemos conseguir un segundo triunfo. Por quienes ya no están con nosotros, por quienes no dejarán de trabajar hasta caer exhaustos, por los niños que resisten desde los balcones y por los mayores que, solos en sus casas, anhelan vivir un nuevo día, desde el Ayuntamiento tenemos la responsabilidad de ofrecer una respuesta ágil y eficaz a las emergencias que comportará esta crisis sanitaria: la emergencia económica y la emergencia social. Debemos aportar confianza a los trabajadores afectados por expedientes de regulación que ven con incertidumbre su futuro. Debemos estar lado de los comerciantes que desde hace semanas mantienen cerrado su negocio. Estamos obligados a dejar de lado el interés partidista para centrarse en atender con honestidad las demandas de los vecinos.

Por la vía de la bonificación de impuestos el Ayuntamiento puede descargar lastre a las empresas y a las personas que se han quedado sin empleo. A través de la ayuda directa puede ejercer de respirador para los autónomos y las pequeñas empresas. Y mediante incentivos directos a las familias puede promover la reactivación del consumo en el comercio local.

Llegaremos hasta el final para cumplir con lo que los alcoyanos esperan de la administración más cercana. Es ahora cuando debemos dirigir todos nuestros esfuerzos en demostrar la fuerza del Ayuntamiento para salir de esta crisis sin que nadie quede por el camino. Sumamos ya demasiadas bajas. Alcoy ha realizado un formidable esfuerzo. Les garantizamos que la lucha no habrá sido en vano y que trabajaremos para convertir esta crisis en una oportunidad de cambio y progreso ante el nuevo escenario que se nos presenta.

Por eso nos comprometemos a que, en cuanto superemos la emergencia sanitaria, repensemos juntos la ciudad con el objetivo de afrontar el futuro con ilusión. Asumamos el reto de rediseñar Alcoy como un nuevo espacio para la vida, para la actividad económica y para la creación industrial. Igual que hicieron nuestros antepasados en otros tiempos de crisis. Porque, téngalo claro, no vamos a consentir que esta generación sea la que introduzca el verbo rendirse en el diccionario de nuestra historia.

Aquellos días de la pandemia

Artículo de Santi Doménech, Periodista

Vivimos perplejos aquel clima incierto. Aquellos primeros días, tan insólitos y extraños, amanecíamos confusos entre las sábanas, pellizcándonos la noción para desenredarla del sueño. Las primeras notificaciones del móvil, las primeras voces de la radio, nos golpeaban cada mañana al recordarnos que aquel desconcertante fenómeno no era un delirante episodio mental. Estaba ocurriendo y era real.

El veneno se expandía por nuestro país a la misma velocidad que nos invadía el miedo. Un sentimiento compartido que registró una extraordinaria evolución. Cuando el fantasma comenzaba a asolar el país asiático, aquí el inapreciable temor que flotaba en el ambiente era remediado con el argumento de la lejanía. Una infundada reflexión que, sin embargo, calaba en una opinión pública que no supo leer señales de advertencia que nos llegaban del exterior.

Unas semanas después, cuando los informativos comenzaban a hablar de infectados en Italia, aquí el miedo ya palpitaba con mayor viveza. Un miedo que muchos intentamos evaporar con el flaco razonamiento de barra de bar de que el mundo estaba preparado para afrontar este tipo de desafíos. Que las instituciones que nos representaban desempolvarían una artillería de emergencia que impediría que una desgracia localizada se propagara por todo el planeta. Demasiadas películas de acción. Maldita ingenuidad.

En España el escenario cambió por completo en tan sólo veinticuatro horas. Cambió el día que dejamos de ser meros observadores de una epidemia desde el estrado del sofá y comenzamos a ser testigos de una pandemia global que, a ritmo vertiginoso, se había colado por los rincones de nuestras vidas. El enfrentamiento político –también ahí– cobró relativa importancia. Aquellos políticos, que solían dividirse en los tradicionales bloques derecha e izquierda, azules y rojos, independentistas y centralistas, parecieron en esa ocasión clasificarse entre quienes optaron por permanecer en el escenario teatral representando sus propios guiones políticos y quienes, por el contrario, decidieron cerrar temporalmente el telón, apagar los focos cegadores y contribuir a resolver la crisis de la pandemia.

El miedo confinado en nuestras casas comenzó a combatirse con un curioso fármaco de protección anímica: el humor. Un antídoto altamente efectivo para las horas de tensa calma, pero que iba perdiendo efecto a medida que los números de un inquietante contador se teñían de negro. A medida que los ciudadanos comprobaron que aquella aséptica estadística albergaba nombres propios. El del vecino del cuarto, el del viejo amigo del pueblo, el de la abuela del amigo, el de la tía de Vitoria. Entonces, nos olvidamos de ser espectadores de una obra de ficción y nos percatamos de la cruda dimensión que había adquirido aquella desgracia. Ese miedo, que ahora presentaba un mayor semblante de pánico que de temor, era acallado con el inagotable discurso de la resistencia.

Cada tarde, a las ocho en punto, decenas de miles de ciudadanos se congregaban en las ventanas y balcones para romper con aplausos el silencio de las calles. Un sobrecogedor aluvión de energía dirigido principalmente al personal sanitario; quienes presenciaron la peor cara de la tragedia, sin filtros, sin censuras, sin lamentaciones, sin “politilleces”, sin “likes”, sin descanso, sin protección, sin garantías. Sólo, con el firme objetivo de no derrumbarse en aquellos infernales pasillos de urgencia y caos.

Algo aprendimos de aquella traumática experiencia. Aprendimos a escuchar el silencio de la ciudad bulliciosa y a ponerle freno a la rutina acelerada. Tuvimos tiempo para reflexionar, exprimir nuestra creatividad y conjugar verbos como “diseñar”, “componer” o “elaborar”. Aprendimos por qué la naturaleza abría sus pulmones al tiempo que los humanos cerrábamos nuestras puertas. Aprendimos a convertir nuestro salón de casa en una oficina y a normalizar el pantalón de pijama como uniforme oficial. Aprendimos a manejar las tecnologías que acortan distancias pero a distanciarnos de la idea de que éstas podrían reemplazar los matices de la conversación presencial. Una mirada a los ojos, un gesto sutil, un apretón de manos. Aprendimos a catalogar el abrazo como un elemento altamente cotizado, de primera necesidad. Nunca olvidaremos a quienes superaron la angustia de no poder despedirse y a quienes mantuvieron la paciencia antes de dar la bienvenida a nuevos miembros de este mundo. Aprendimos que el instinto de supervivencia, el miedo a la muerte, la esperanza, son sensaciones que nos conectan a todos los seres humanos, sin distinción de clases ni de ideologías. Que un virus no acepta debates ni billetes. Aprendimos a otorgarle a la sanidad pública y a la investigación el privilegiado lugar que merecían. Aprendimos a amueblar preocupaciones y volvimos a observar, con enorme emoción, la entrega humana que nos estalla en situaciones límite. Aprendimos, en definitiva, una lección de humanidad. Nunca olvidaremos aquellos días de la pandemia.

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