Cocentaina vivió ayer el día grande de las fiestas patronales en honor a la Mare de Déu del Miracle, en una intensa jornada que reunió a cientos de vecinos y visitantes en torno a los principales actos religiosos y festivos. El día comenzó con el tradicional volteo general de campanas y el disparo de las 27 salvas, que despertaron a la capital del Comtat en una de sus citas más señaladas del calendario. A primera hora de la mañana se celebró la misa en el Monasterio de las Clarisas, seguida del Ángelus en la Capilla de Sant Antoni, en recuerdo de los difuntos. Posteriormente, el pasacalle anunció la salida de la patrona, dando paso a la Diana, que recorrió diferentes calles del municipio acompañada por la música de la Colla Mal Passet.
Uno de los momentos más esperados llegó alrededor de las 10:00 horas, cuando la imagen fue bajada del camarín y colocada en sus andas, que este año celebran su 75 aniversario. La Virgen salió al Pla entre aplausos, una traca y el vuelo de palomas, iniciando el recorrido hacia el centro de la localidad en un ambiente de gran emoción. El posterior traslado hasta la parroquia de Santa María contó con una amplia participación de vecinos vestidos con el traje tradicional, así como con la presencia de las conocidas “Banderetes” de los niños de Primera Comunión. La imagen llegó a la plaza poco antes de las once, momento en el que se vivió el acto más emotivo de la mañana con la celebración de La Súplica, declamada este año por Raquel Palací Barber.
La jornada continuó con la Misa Mayor, presidida por el Obispo Auxiliar de Valencia, Mons. Fernando Enrique Ramón, seguida del Homenaje a los Mayores, que reconoció a los hermanos Pepa y Don Rafael Valls. Ya en el Pla, la música y el estruendo tomaron el relevo con la tradicional Mascletà, que puso el broche festivo a la mañana. Por la tarde, Cocentaina aún tenía reservados nuevos actos, entre ellos la solemne procesión y ya de noche la Misa de la Juventud, que cerraron un intenso día grande en honor a la Mare de Déu del Miracle.