D’atenció als nostres majors i mascaretes, va la qüestió

Article d’Opinió de Màrius Ivorra, portaveu de Compromís Alcoi 

Una de les primeres iniciatives que des de Compromís proposàvem al govern local era  contactar amb la població major de 65 anys. A Alcoi viuen més de 12.600 persones, el 21% de la població alcoiana. El sector de població més vulnerable i amb major risc d’aquesta pandèmia.

A Compromís teníem un doble objectiu amb la proposta, transmetre als nostres majors que no estaven sols i que la societat, aquesta societat que ells havien ajudat a crear i fer créixer, estava ahí per ajudar-los si era necessari.

Ens van dir que ho farien. A totes les reunions virtuals que hem fet amb la resta de portaveus i l’alcalde, sempre els preguntem per aquesta atenció. La resposta la mateixa, han atés als que els ho han sol·licitat mitjançant el telèfon 900 posat a disposició de la ciutadania. Segons les últimes dades que ens han facilitat, que són del 2 d’abril, s’ha atés a 20 majors i s’ha portat el menjar a 8 i pel telèfon s’han atés a 146 persones majors.

Davant aquesta pandèmia, demanàvem el major operatiu a l’àmbit de serveis socials que Alcoi mai haguera posat en marxa i ens hem trobat, una vegada més, amb una campanya d’imatge.

I les restants 12.454 persones? Estan ben atesos? Necessiten alguna cosa? La nostra voluntat que els alcoians sàpien que la primera institució de la ciutat està pendent d’ells i està disposada a fer qualsevol cosa per ajudar-los. Encara som a temps.

Ahir se’ns donaven per primera vegada, dades per cada àrea de salut. Gràcies fonamentalment a la pressió ciutadana que ha fet canviar d’opinió a la Consellera de Salut. La nostra Àrea de Salut té la taxa de morts per cent mil habitants més alta del País Valencià. Dades que alguns sospitàvem després d’escoltar les necrològiques cada dia als mitjans de comunicació. Tot el meu condol i afecte més sincer als familiars. Dins d’aquest drama, una menció especials  a la plataforma de familiars dels residents de Domus VI per la tasca, pel seu esforç, per la lluita constant. Tenen tot el nostre suport en les gestions posteriors per esclarir que ha passat a l’Hospital Civil d’Oliver. El que està clar, que després caldrà analitzar què ha passat per a tindre aquesta mortalitat tan alta i demanar responsabilitats.

I per finalitzar aquesta reflexió, una altra qüestió que ens ha portat a enfrontaments amb membres del govern socialista alcoià, i no podia deixar passar, les mascaretes. A hores d’ara molts municipis d’arreu l’estat espanyol, del País Valencià o  de les nostres comarques, han repartit o estan repartint mascaretes entre la població. Sembla que ací, a Alcoi, sempre anem una mica endarrerits.

Des de Compromís ho proposàvem públicament el passat dilluns sis d’abril i tot van ser excuses socialistes de per què no es podia fer a Alcoi. Altres municipis, xicotets i grans, ho estan fent. Per què no Alcoi? Tot fa pensar que l’obligatorietat de portar mascareta els pròxims dies, setmanes serà un fet i des de Compromís volíem ajudar els alcoians i fer la comanda abans que altres municipis, però sembla que amb els socialistes mai ens podem anticipar, sempre anem una o dues passes per darrere de la resta.

Què fem en aquestes persones que estan obligats a eixir de casa per a treballar i no aconsegueixen mascaretes? A Compromís considerem que és obligació de l’administració local garantir la seguretat dels veïns que ho necessiten, ja ho hem dit al principi. Ens hem d’avançar als problemes que poden aparéixer en els següents passos d’aquesta crisi sanitària, tenim els mitjans humans necessaris.

Però no s’enganyen pensant en imatges d’avions de camí a la xina, aquesta compra de mascaretes és especialment fàcil a la nostra comarca gràcies a la tasca de reconversió que han realitzat les nostres empreses tèxtils, de la mà d’Aitex i l’Ivace.

Moltes gràcies a totes les heroïnes i herois que esteu fent possible que açò millore.

Covid-19 y la infamia del gobierno

Artículo de Opinión de VOX Alcoy

El Gobierno ha reaccionado tarde y mal, de forma negligente hacia nuestra gran nación, España.

Fernando Simón aseguraba el 31 de Enero, que España “no iba a tener más allá de unos cuantos casos diagnosticados”, mentía. El 9 de febrero, Pedro Sánchez sabiendo lo que venia, fue a Cataluña para pactar con Quim Torra y Ada Colau, dos días antes del 13 de febrero, con 3 casos diagnosticados, Sánchez anunciaba su ley de eutanasia y el día anterior, en el Congreso, la actualización de la Ley de Memoria Histórica, el mismo 13, lamentó la cancelación en Twitter del Mobile World Congress, diciendo que “no responde a razones de salud pública en España”. Fernando Simón insistía que en España “no hay coronavirus”, “no existe riesgo de infectarse” y que la ansiedad social está “un poco fuera de lo razonable”, y así, día tras día, los casos diagnosticados fueron creciendo en España, pero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, seguía sin tomar ninguna medida y decía que España necesitaba un Gobierno de acción, resolutivo y ejecutivo, afirmando que ellos lo eran, (queda demostrado que no es así), sólo se dedicó a tomar medidas contra las protestas de los agricultores y ganaderos, a presentar la candidatura del PSOE para las elecciones vascas, a seguir defendiendo el diálogo en Cataluña, y presentar sus nuevos proyectos de Ley Educativa y de Ley de Libertad Sexual.

Después de dar las condolencias a los familiares de las primeras víctimas del coronavirus, anima a participar en los actos del 8M, con las frases “sin  feminismo no hay futuro” y “hay que salir a llenar las calles” mientras Simón continua con su engaño, “no hay avalancha de casos”.

A estas manifestaciones acuden más de 120.000 personas, incluyendo a Irene Montero entre otras estando posiblemente contagiadas y lo más grave, ocultándolo.

El 9 de marzo, cambia totalmente la situación, la noche del domingo empieza el show; en cuestión de 5 días, todos confinados en sus casas, menos Pablo Iglesias que se salta la cuarentena a su antojo, aplazan las medidas económicas urgentes, rumores de crisis de Gobierno, etc.

Pedro Sánchez transmite comunicados por televisión, habla y habla sin decir nada, no es ni claro ni específico, no responde a lo que se le pregunta, da datos e información vergonzosa, que si “somos el país que más fibra óptica tiene”, que si ha bajado la utilización del transporte público etc.,  normal, si estamos todos confinados en casa.

En la Comunidad Valenciana, Ana Barceló, Consejera de Sanidad, se digna a decir que los sanitarios, “se han contagiado por hacer viajes o por ver sus familiares”, increíble. Ximo Puig y Monica Oltra, también lanzan frases como “han perdido la trazabilidad”, qué vergüenza, después de más de 9.000 sanitarios contagiados, no toman medidas de urgencia.

Aún sabiendo lo que venia, advertidos por la OMS, no se tomó ninguna medida preventiva, con tal   de no anular las manifestaciones del 8 de marzo.

La Razón, El Mundo entre otros medios informativos, están censurando las publicaciones de sus propios periodistas y colaboradores, criminalizan la dictadura de Franco, y me pregunto, ¿este Gobierno no está actuando peor que una dictadura?, son herederos de una represión extinguida  que quieren mantener viva para poder dividir a los españoles.

Lo que esta claro, es que el Gobierno tiene las manos atadas para poder tomar decisiones debido a los pactos con los comunistas de Unidas Podemos y los independentistas catalanes y vascos.

Sólo hay censura para las palabras que critican las decisiones del Gobierno, incluso si vienen de cualquier ciudadano español, los tachan de ultraderecha peligrosa, usan los medios de comunicación para infundir miedo y hacer que se apoyen políticas que están en contra de los intereses de la ciudadanía.

La represión que nos imponen nos afecta y perjudica como seres humanos, estamos perdiendo la compasión, la esperanza, el amor hacia el prójimo…estamos perdiendo la humanidad.

Nos venden una democracia que no es real, una democracia moldeada y manipulada a su antojo, el Gobierno de España tiene corrompido el corazón por el ansia de poder, con sus mentiras y engaños están destruyendo y dividiendo a España y a los españoles.

Lo que para ellos son necesidades  para nosotros, el pueblo, son atrocidades, están sacrificando a los débiles, según alguno de ellos, ciertas personas deben morir para que el sistema pueda funcionar, todos lo hemos podido comprobar en las redes sociales, mediante testimonios y videos que son ocultados por la prensa, manipulados y censurados por el Gobierno para esconder sus grandes errores y su falta de humanidad ante esta crisis viral que está padeciendo toda la humanidad.

Nos quieren vender que lo hacen todo por el bien del país, pero la única verdad, es que lo hacen únicamente por el suyo, debemos cerrar la brecha entre nuestros ideales y ver la cruel realidad que esta viviendo el pueblo español.

Debemos ser símbolo de  lo que queremos ser, la gente se necesita a si misma y a los demás, yo sólo soy una persona que busca mejorar la vida de los ciudadanos, y quizá inspirarlos un poco, siempre debemos estar unidos en momentos de crisis, aún teniendo diferentes ideologías, todos somos seres humanos y no podemos perdernos en la oscuridad.

A los que temen a VOX porque les han convencido para ello y a los que nos ven como  el enemigo por ser contrarios a sus ideas, sólo decirles que a veces lo que parece malo no lo es tanto, basta con querer escuchar.

La fuerza de lo próximo

Artículo de Opinión de Quique Ruiz, edil del PP en Alcoy

El verbo rendirse no figura en el vocabulario de los alcoyanos. Así ha quedado demostrado a lo largo de la historia de una ciudad que ante cada dificultad ha exhibido el extraordinario carácter de su gente para vencer el miedo a la incertidumbre y adaptarse a los nuevos tiempos. En esta crisis del coronavirus no va a ser menos. Alcoy volverá a superarse para salir adelante gracias al ímpetu de los ciudadanos y al impulso esencial del Ayuntamiento.

No nos cabe la menor duda de que lo vamos a conseguir. Juntos, aunque desgraciadamente no todos. La pandemia nos deja un vacío demasiado extenso: el de los alcoyanos y alcoyanas que se ha llevado por delante. Compartimos el duelo de las familias y amigos que lloran a quienes ya no están con nosotros. La primera muestra de solidaridad debe centrarse necesariamente en esos familiares. Especialmente, por la concentración de víctimas, en los de los más de 50 fallecidos en el geriátrico de Oliver durante las últimas tres semanas. Nos desgarra el alma escuchar cómo, desde la obligada lejanía, han contemplado con rabia e impotencia el ocaso de sus seres queridos entre las paredes de un hospital construido hace siglo y medio para garantizar la atención de los enfermos más desfavorecidos.

A los familiares, como a toda la sociedad, les queda el convencimiento de que sus mayores han recibido hasta el último momento el más sensible de los cuidados de los profesionales del geriátrico. Igual que los centenares de afectados que han sido tratados por los excelentes profesionales del hospital Virgen de los Lirios, donde otras personas también han perdido la vida desde principios de marzo. La labor de esos profesionales ha conseguido que la mayor parte de los afectados haya ganado la batalla a la enfermedad.

Nunca agradeceremos lo suficiente a los trabajadores sanitarios el valor que muestran al poner en práctica su vocación y en riesgo su salud para proteger nuestras vidas. Los aplausos que resuenan cada tarde son, aparte de justo reconocimiento, una carga cívica de ánimo para que sigan escribiendo nuevas historias de superación del virus.

El agradecimiento y la admiración se expanden hacia quienes ejercen también en primera línea manteniendo el latido de la ciudad en el transporte público, en las tiendas y en los mercados, en las comisarías, en los kioscos y en los medios de comunicación. Y, cómo no, a los trabajadores municipales: desde la brigada de obras hasta el personal de Servicios Sociales, sin olvidar a la Policía Local, que coopera con el resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Gracias por mantener ese hilo de vida en medio de la triste soledad de las calles.

La vida se engendra también en los talleres y en las fábricas que ponen al servicio de la sociedad el conocimiento legado por siglos de industria. Asistimos, además, a una cadena de donaciones forjada por la altruista voluntad de proteger a quienes hemos confiado nuestras esperanzas. El virus, pese a su devastadora presencia, ha diagnosticado las formidables cualidades de nuestra ciudad. Son un símbolo de victoria.

Pero aún debemos conseguir un segundo triunfo. Por quienes ya no están con nosotros, por quienes no dejarán de trabajar hasta caer exhaustos, por los niños que resisten desde los balcones y por los mayores que, solos en sus casas, anhelan vivir un nuevo día, desde el Ayuntamiento tenemos la responsabilidad de ofrecer una respuesta ágil y eficaz a las emergencias que comportará esta crisis sanitaria: la emergencia económica y la emergencia social. Debemos aportar confianza a los trabajadores afectados por expedientes de regulación que ven con incertidumbre su futuro. Debemos estar lado de los comerciantes que desde hace semanas mantienen cerrado su negocio. Estamos obligados a dejar de lado el interés partidista para centrarse en atender con honestidad las demandas de los vecinos.

Por la vía de la bonificación de impuestos el Ayuntamiento puede descargar lastre a las empresas y a las personas que se han quedado sin empleo. A través de la ayuda directa puede ejercer de respirador para los autónomos y las pequeñas empresas. Y mediante incentivos directos a las familias puede promover la reactivación del consumo en el comercio local.

Llegaremos hasta el final para cumplir con lo que los alcoyanos esperan de la administración más cercana. Es ahora cuando debemos dirigir todos nuestros esfuerzos en demostrar la fuerza del Ayuntamiento para salir de esta crisis sin que nadie quede por el camino. Sumamos ya demasiadas bajas. Alcoy ha realizado un formidable esfuerzo. Les garantizamos que la lucha no habrá sido en vano y que trabajaremos para convertir esta crisis en una oportunidad de cambio y progreso ante el nuevo escenario que se nos presenta.

Por eso nos comprometemos a que, en cuanto superemos la emergencia sanitaria, repensemos juntos la ciudad con el objetivo de afrontar el futuro con ilusión. Asumamos el reto de rediseñar Alcoy como un nuevo espacio para la vida, para la actividad económica y para la creación industrial. Igual que hicieron nuestros antepasados en otros tiempos de crisis. Porque, téngalo claro, no vamos a consentir que esta generación sea la que introduzca el verbo rendirse en el diccionario de nuestra historia.

Aquellos días de la pandemia

Artículo de Santi Doménech, Periodista

Vivimos perplejos aquel clima incierto. Aquellos primeros días, tan insólitos y extraños, amanecíamos confusos entre las sábanas, pellizcándonos la noción para desenredarla del sueño. Las primeras notificaciones del móvil, las primeras voces de la radio, nos golpeaban cada mañana al recordarnos que aquel desconcertante fenómeno no era un delirante episodio mental. Estaba ocurriendo y era real.

El veneno se expandía por nuestro país a la misma velocidad que nos invadía el miedo. Un sentimiento compartido que registró una extraordinaria evolución. Cuando el fantasma comenzaba a asolar el país asiático, aquí el inapreciable temor que flotaba en el ambiente era remediado con el argumento de la lejanía. Una infundada reflexión que, sin embargo, calaba en una opinión pública que no supo leer señales de advertencia que nos llegaban del exterior.

Unas semanas después, cuando los informativos comenzaban a hablar de infectados en Italia, aquí el miedo ya palpitaba con mayor viveza. Un miedo que muchos intentamos evaporar con el flaco razonamiento de barra de bar de que el mundo estaba preparado para afrontar este tipo de desafíos. Que las instituciones que nos representaban desempolvarían una artillería de emergencia que impediría que una desgracia localizada se propagara por todo el planeta. Demasiadas películas de acción. Maldita ingenuidad.

En España el escenario cambió por completo en tan sólo veinticuatro horas. Cambió el día que dejamos de ser meros observadores de una epidemia desde el estrado del sofá y comenzamos a ser testigos de una pandemia global que, a ritmo vertiginoso, se había colado por los rincones de nuestras vidas. El enfrentamiento político –también ahí– cobró relativa importancia. Aquellos políticos, que solían dividirse en los tradicionales bloques derecha e izquierda, azules y rojos, independentistas y centralistas, parecieron en esa ocasión clasificarse entre quienes optaron por permanecer en el escenario teatral representando sus propios guiones políticos y quienes, por el contrario, decidieron cerrar temporalmente el telón, apagar los focos cegadores y contribuir a resolver la crisis de la pandemia.

El miedo confinado en nuestras casas comenzó a combatirse con un curioso fármaco de protección anímica: el humor. Un antídoto altamente efectivo para las horas de tensa calma, pero que iba perdiendo efecto a medida que los números de un inquietante contador se teñían de negro. A medida que los ciudadanos comprobaron que aquella aséptica estadística albergaba nombres propios. El del vecino del cuarto, el del viejo amigo del pueblo, el de la abuela del amigo, el de la tía de Vitoria. Entonces, nos olvidamos de ser espectadores de una obra de ficción y nos percatamos de la cruda dimensión que había adquirido aquella desgracia. Ese miedo, que ahora presentaba un mayor semblante de pánico que de temor, era acallado con el inagotable discurso de la resistencia.

Cada tarde, a las ocho en punto, decenas de miles de ciudadanos se congregaban en las ventanas y balcones para romper con aplausos el silencio de las calles. Un sobrecogedor aluvión de energía dirigido principalmente al personal sanitario; quienes presenciaron la peor cara de la tragedia, sin filtros, sin censuras, sin lamentaciones, sin “politilleces”, sin “likes”, sin descanso, sin protección, sin garantías. Sólo, con el firme objetivo de no derrumbarse en aquellos infernales pasillos de urgencia y caos.

Algo aprendimos de aquella traumática experiencia. Aprendimos a escuchar el silencio de la ciudad bulliciosa y a ponerle freno a la rutina acelerada. Tuvimos tiempo para reflexionar, exprimir nuestra creatividad y conjugar verbos como “diseñar”, “componer” o “elaborar”. Aprendimos por qué la naturaleza abría sus pulmones al tiempo que los humanos cerrábamos nuestras puertas. Aprendimos a convertir nuestro salón de casa en una oficina y a normalizar el pantalón de pijama como uniforme oficial. Aprendimos a manejar las tecnologías que acortan distancias pero a distanciarnos de la idea de que éstas podrían reemplazar los matices de la conversación presencial. Una mirada a los ojos, un gesto sutil, un apretón de manos. Aprendimos a catalogar el abrazo como un elemento altamente cotizado, de primera necesidad. Nunca olvidaremos a quienes superaron la angustia de no poder despedirse y a quienes mantuvieron la paciencia antes de dar la bienvenida a nuevos miembros de este mundo. Aprendimos que el instinto de supervivencia, el miedo a la muerte, la esperanza, son sensaciones que nos conectan a todos los seres humanos, sin distinción de clases ni de ideologías. Que un virus no acepta debates ni billetes. Aprendimos a otorgarle a la sanidad pública y a la investigación el privilegiado lugar que merecían. Aprendimos a amueblar preocupaciones y volvimos a observar, con enorme emoción, la entrega humana que nos estalla en situaciones límite. Aprendimos, en definitiva, una lección de humanidad. Nunca olvidaremos aquellos días de la pandemia.

Aquí lo puedes escuchar:

Moltes gràcies, Jordi Martínez

Article d’Opinió de Sandra Obiol, Portaveu de Guanyar Alcoi

Divendres 27 de març a primera hora del matí vaig traslladar la consulta al govern municipal de que si s’havien plantejat medicalitzar el geriàtric DomusVI. Ho vaig fer a través de dues vies: a un xat que compartim junt amb 5 portaveus municipals més i, en no rebre resposta, passades unes hores, directament al Sr. Alcalde.

El Sr. Francés em va afirmar que no es plantejaven aquesta medicalització. El Sr. Martínez també em va contestar poc després al mateix xat compartit amb la resta de grups polítics, comentant que l’alcalde ja m’havia respost. Aleshores vaig fer una proposta pública al respecte. A Guanyar sabem que estem en una democràcia i que podem expressar les nostres idees lliurement sempre i quan estiguen fonamentades, i aquesta ho estava a partir d’un munt de documents que havíem llegit i a partir de la consulta que havíem fet al govern municipal.

Dimarts 31 de març, 5 dies després de la nostra consulta al govern municipal, el senyor Martínez ens respon a través d’una nota de premsa. I ens diu que des del dia 17 de març la residència DomusVi està medicalitzada, aprofitant per llançar (com és habitual) desqualificacions contra la meua persona, acusant-me de no haver consultat la qüestió abans de parlar públicament. O siga, mentint.

La veritat és que no podem estar més agraïts. Ens alegrem molt que les persones que a aquest centre estan patint tan terrible situació disposen de mitjans tècnics i humans per fer front al brot més letal de tot l’Estat. No teníem un altre objectiu amb la nostra proposta. I agraïm enormement la feina d’aquests professionals.

També m’agradaria donar les gràcies a Jordi Martínez per haver-me contestat a través d’un comunicat de premsa del PSOE enviat als mitjans. Hauria estat massa incòmode, per inusual, rebre una resposta directa i senzilla, pròpia d’una democràcia: ha estat molt millor comprovar com decideixen atacar-me de forma personal manipulant i mentint davant l’opinió pública. I això, en uns moments com els que estem vivint, ens tranquil·litza molt. El més important ací i ara és salvar la imatge del PSOE, clar que sí.

Moltes gràcies, senyor Martínez, per haver convertit una proposta que tenia un únic objectiu, aconseguir les millors condicions possibles per a les persones que han patit el pitjor brot de coronavirus que fins ara coneixem, en una qüestió partidista. Gràcies, perquè és just el que ara necessita la ciutat: que els polítics es barallen. Fins al dimarts CAP partit polític d’aquesta ciutat ha fet CAP crítica a la seua gestió. No hi havia a nivell local cap atac polític. Però, ah, ací està Jordi Martínez, encetant la picabaralla política. Gràcies, senyor Martínez: és just això els que ens demanda la ciutadania.

Gràcies, moltes gràcies, senyor Martínez, per recordar-nos quin és el paper que vostès volen per a Guanyar Alcoi i per a l’oposició: el de callar. Gràcies per recordar-nos que les persones que ens han votat no tenen dret a sentir-se representades; per repetir-nos, com sempre fan, que formar part de l’oposició no ens dóna cap dret a expressar les propostes que considerem que milloraran la vida dels nostres veïns i veïnes. Gràcies per reescriure la democràcia, senyor Martínez.

Sobretot, moltíssimes gràcies, senyor Martínez, per evidenciar tant clarament quin ús fan de la informació que els arriba. És sorprenent que la rotunditat de la resposta del dia 31 no es donara el dia 27, quan a més a més feia ja 10 dies que la residència estava medicalitzada segons les seues pròpies paraules. ¿No ho sabia ni vostè ni l’alcalde? ¿Ho sabia i no ens ho volia dir? ¿No creu que potser ho devien de conèixer les famílies afectades que només fan que demanar més informació? ¿Com s’expliquen tants dies de silenci?

Mire senyor Martínez, no sé quina habilitat té per a embrutar un tema tan senzill com que la ciutadania necessita la millor de les atencions, especialment en moments tant greus com els que estem passant. I en aquesta atenció hi entra poder estar informats i que els nostres governants siguen suficientment intel·ligents per a demanar la informació i saber com gestionar-la. L’últim que nosaltres volíem era el titular que vostè ens ha donat. Ha aconseguit que la notícia siga ‘Martínez respon a Guanyar’, i no altres com ‘DomusVi per fi compta amb els mitjans i recursos que necessiten els seus residents’. A nosaltres era precisament açò l’únic que ens importava. Llàstima que no van ser capaços de contestar quan els ho vam preguntar cinc dies abans. Ni vostè ni l’alcalde. Per la raó que siga.

Des de la proximitat i amb solidaritat: totes i tots per Alcoi

Article d’opinió de Toni Francés, Alcalde d’Alcoi

Proximitat, eixa és la paraula que ens guia. Una proximitat de la qual el Covid19 ens ha privat físicament, obligant-nos a aïllar-nos socialment.

Un enemic invisible i desconegut que, des del minut u, l’Ajuntament d’Alcoi ha intentat combatre amb tots els recursos al seu abast, humans i econòmics. Perquè vivim temps incerts però, també, moments únics que marcaran la nostra història i que requereixen respostes, mesures concretes i feina constant per ajudar des de la proximitat, primer als més vulnerables i després, a totes i tots, a eixes alcoianes i alcoians que estan donant el millor de si mateixos.

Sabem que en una situació d’excepcionalitat com aquesta necessitem, més que mai, que l’administració més propera als ciutadans, la que millor coneix les peculiaritats i realitats del territori,  escolte, responga, i cree nous recursos i ajudes per a les persones que viuen soles, per a les famílies, pels autònoms, els treballadors i els que no tenen feina, sempre des de les possibilitats i recursos que té una entitat local com Alcoi.

A la nostra ciutat, des del primer moment d’aquesta crisi, hem posat en marxa nous recursos per poder atendre a les persones més vulnerables. Aquestes noves mesures han suposat repartir un catering que arriba setmanalment a 103 alumnes, que ja no tenen menjador escolar, perquè eixes xiquetes i xiquets continuen tenint una dieta saludable. Vam posar en marxa el Centre Social de la Zona Nord, per donar sostre, calefacció i dutxa a persones sense recursos d’habitatge amb la col·laboració de Creu Roja. Una col·laboració que també realitzem per repartir aliments no peribles i que, en dues setmanes, ha repartit subministres a 393 persones. Atenent, també a prop d’una vintena de persones majors que viuen soles, sense família a la ciutat, i que necessiten llençar la brossa, comprar aliments o medicaments.

Unes noves ajudes, per estar a prop d’eixes persones, sense oblidar, tampoc, l’atenció a la resta d’usuaris. Usuaris de dependència, de serveis socials, de violència masclista i altres àrees, que les i els treballadors municipals segueixen atenent amb el contacte telefònic i presencial si és necessari. Una resposta que, com sempre, compartim amb tantes entitats socials que treballen incansables per arribar a tothom, cadascuna en el seu àmbit. Unes entitats socials que sempre estan i a les quals vull agrair personalment, a cada voluntari, amb noms i cognoms, amb enorme gratitud, la seua tasca impagable.

Ajudes també per als autònoms i treballadors que ja estem desenvolupant de la mà de la Càmara de Comerç d’Alcoi i FEDAC, perquè entenem que aquesta situació té molts vessants que hem de cobrir. Connexió constant també, amb altres administracions per escoltar les recomanacions, per complir les mesures i per demanar i rebre l’ajuda necessària i els recursos que els ajuntaments no tenim, garantint, per exemple, la desinfecció de llocs com els centres sanitaris, els de majors i altres edificis prioritaris.

Una proximitat també que, des del primer dia, hem volgut que tinguera en compte a tot Alcoi, escoltant de manera directa els dubtes i preguntes de les alcoianes i alcoians, i acompanyant a través del telèfon a les nostres veïnes i veïns. Per això vam habilitar només començar la quarantena, el telèfon 900750071, de 8 a 20 hores, atenent la primera setmana, 750 cridades, i havent rebut, fins avui, més de 2.500 telefonades. Un telèfon d’informació general al que hem sumat, un telèfon especial d’atenció psicològica, 965537206, perquè cap persona se senta sola.

I a tot açò, sumem també, per descomptat, la solidaritat. La societat alcoiana s’ha bolcat per ajudar i aportar, en aquestes tres setmanes, material per als herois sanitaris que estan en primera línia de batalla, posant els nostres recursos per a coordinar, arreplegar i repartir eixe material, fent de pont entre els donants, empreses i entitats, i l’àrea de salut d’Alcoi. Més de 60 donacions hem gestionat amb els recursos municipals de materials com hidrogels, mascaretes, roba de llit i tovalloles, guants, begudes i serveis com neteja, impressió, maquinària.. Una solidaritat, l’alcoiana, que mai defrauda.

Proximitat per entendre la situació de cadascú però també per fer complir les mesures comunes, si és necessari amb sancions, per a protegir-nos a totes i tots. I proximitat també, perquè és també molt necessària, per a aplaudir, per animar, per recordar que açò passarà, que Alcoi ho superarà, perquè hui estem més a prop del final. Treballant per minimitzar i ajudar, donant el millor de nosaltres a aquells que més s’ho mereixen, les alcoianes i els alcoians.

Vivim temps incerts que ens obliguen a ser la millor versió de nosaltres mateixos, a no deixar a ningú en el camí i a lluitar units, convençuts que guanyarem. No ho dubtem, podem. Des de la proximitat i amb la solidaritat, totes i tots per Alcoi!

Coronavirus, una carrera de fondo’

Artículo de Opinión de Carlos Mazón, Presidente de la Diputación

Seis y treinta y cinco minutos de la mañana. Suena el despertador y sin demora ni pereza me pongo mis incondicionales zapatillas de correr. Salto a la calle para marcarme unos diez kilómetros, entre asfalto y playa, y oxigenarme de vida. La ciudad aun duerme y son pocas las personas que, entre bostezos, inician su actividad en una urbe volcada al mar y al servicio a los demás. Con la adrenalina al límite y descargado de estrés, afronto mis obligaciones diarias, como siempre, con la mayor de las predisposiciones. Debo reconocer que Alicante y la provincia son igual de adictivas para mí que el deporte, por lo que recorrer cada uno de sus 141 municipios es una prioridad en mi agenda cotidiana.

Esa es mi rutina, o lo era hasta antes de que se decretara el Estado de Alarma en nuestro  país, recogido en el Real Decreto 463/2020, una medida que paralizó nuestras vidas de golpe a causa del coronavirus. Incredulidad, preocupación por el desafío que se nos presentaba, sensación de inseguridad, miedo y, sobre todo, dudas, muchas dudas… Así amanecimos ese día todos los españoles, sin distinción entre comunidades, ideologías, o credos. Fue en ese momento cuando iniciamos un confinamiento de 15 días que se alarga otros tantos más, expectantes a la evolución de la mayor crisis sanitaria que ha sufrido nuestro país en el último siglo.

El COVID-19 ocupa nuestro tiempo, nuestro pensamiento y, por ahora, nuestro presente, aunque tendrá repercusión indiscutible en nuestro futuro a nivel humanitario, sanitario, económico, industrial y social. Son tiempos difíciles en los que aflora la vulnerabilidad de cada individuo, pero también la solidaridad de la comunidad y la fuerza del grupo.
Un corredor de fondo siempre tiene en mente la meta. El término del recorrido. Solo así consigue racionar sus fuerzas y vislumbrar el instante del sprint final, donde debe darlo todo y entregarse, física y psicológicamente, al culmen de la carrera. Es una lucha consigo mismo en la que evalúa continuamente su resistencia y fortaleza, pero también un momento en el que, pese a estar solo, siente vibrar la energía de la gente, de los demás corredores y de las personas que esperan al otro lado de la cinta.

Y así es también esta emergencia mundial, una carrera de fondo en la que no solo hemos de sostener el ánimo, poner a prueba nuestra entereza y agudizar nuestra alerta, sino que debemos interiorizar que el único camino posible es la victoria, la aniquilación de un virus que ha sabido propagarse a gran velocidad, de país a país, de continente a continente, traspasando cualquier frontera.

Es obvio, aunque a veces no queda otro remedio más que recordarlo, que en esto, como en casi todo en la vida, la unión hace la fuerza. La unión de administraciones, de partidos políticos, de sociedad civil y militar. En esta cadena de responsabilidades cada eslabón cuenta, cada anilla enlaza con la siguiente. Si una se debilita pone en riesgo al resto, pero si se rompe el daño es irreparable. Así que, con rigor, con seriedad, compartiendo o no las decisiones y medidas que se adoptan y valorando mejor o peor la gestión y ciertas acciones, el compromiso con nuestro país y con sus ciudadanos es absoluto. Cuando esta pesadilla pase, analizaremos la situación con calma y pediremos explicaciones para que los ciudadanos conozcan y sepan toda la verdad.

Así lo entendemos desde la Diputación de Alicante, una administración que desde el primer día en el que estalló esta crisis sanitaria se puso a trabajar sin descanso. Hemos prestado nuestra ayuda a la Generalitat Valenciana, poniendo a disposición de la Conselleria de Sanitat el nuevo centro del Doctor Esquerdo, donde ya se encuentran 50 pacientes de psiquiatría derivados de hospitales de la Comunitat con el fin de liberar camas. Iniciamos en el mismo minuto en el que el coronavirus infectó nuestras vidas un protocolo de urgencia en todos nuestros espacios asistenciales, administrativos, culturales y musicales por la afluencia de gente que en ellos se concentra. Habilitamos en nuestra web un asistente virtual para resolver dudas y consultas sobre la pandemia. Reforzamos el sistema de administración electrónica para que empleados públicos de entidades locales, mancomunidades y consorcios pudieran tramitar online documentos, expedientes y firmas desde sus hogares.

Asimismo, desplegamos una amplia oferta lúdica y de entretenimiento en nuestro canal de Youtube y a través de las redes sociales de MARQ, MUBAG o ADDA y aplicamos medidas extremas de seguridad y salud laboral para nuestros empleados, trabajadores, proveedores y público. Pusimos a disposición de los ayuntamientos, a través de la Caja de Crédito para Cooperación, un total de 10 millones de euros con un tipo de interés del 0% para atender las necesidades derivadas de esta crisis y reactivamos procedimientos de contratación de actuaciones de interés general vinculadas a esta emergencia sanitaria por más de 50 millones de euros en 59 localidades, ofreciendo así seguridad jurídica a los empresarios. Pero además, en un pleno extraordinario y urgente, celebrado por primera vez en la historia a través de internet, logramos aprobar un paquete inicial de ayudas por importe de tres millones de euros con destino al gasto social de los ayuntamientos de menos de 30.000 habitantes.

Activar todas estas operaciones y planes ha resultado de vital importancia, sin embargo nuestra máxima preocupación y ocupación ha sido, y sigue siéndolo, el colectivo de personas que conviven en el Hogar Provincial y en el Centro Doctor Esquerdo, dos edificios de referencia en nuestra provincia que acogen, por un lado a mayores y niños y, por otro, a pacientes con patologías mentales crónicas y subagudas graves. Para todos ellos y para los profesionales que los cuidan se han extremado al máximo las precauciones de higiene, llevando a cabo medidas extraordinarias.

No olvidemos que somos la única de las tres instituciones provinciales de la Comunitat Valenciana que sigue asumiendo de manera impropia en estos centros las competencias socio sanitarias que corresponden al Consell, con el consiguiente gasto económico que ello supone. No obstante, nunca hemos dejado de cubrir todas y cada una de las necesidades de estos grupos, a los que atendemos con rigor, experiencia, profesionalidad y dedicación, y con una buena parte de nuestro presupuesto anual provincial.

El trayecto está siendo duro, pero deja un reguero de enseñanzas tras de sí. Una de ellas, quizá la más humana, es sentir el patriotismo más absoluto al ver a la Unidad Militar de Emergencia (UME) llevar a cabo labores de desinfección en el Hogar Provincial para cuidar y proteger la integridad y la vida de nuestros mayores, como también lo están haciendo en tantas y tantas otras instalaciones y edificios del país. Y, por supuesto, la sensación de profundo orgullo que despiertan en estos durísimos momentos los héroes que visten con batas blancas y verdes, personas que, con escasez de material pero con gran predisposición, se dejan la piel en los hospitales con grandes dosis de empatía, esperanza, compasión y altruismo. Nos han dado una gran lección de superación y de entrega, anteponiendo la vida de muchísimos enfermos a la suya propia, aun cuando las fuerzas comienzan a flaquear. Provengo de una familia vinculada estrechamente al sector sanitario y conozco de cerca lo que significa esa vocación de servicio a los demás, esa entrega absoluta a la profesión. Así me lo han demostrado y enseñado personas cercanas de mi entorno, a quienes debo el respeto a un colectivo que se desvive por ayudar a los demás y por procurar su bienestar y calidad de vida.

En nuestra provincia, cuna de grandes manufacturas e industrias, debemos agradecer también la filantropía de empresas que han derivado su actividad productiva hacia la sanidad con la finalidad de ayudar en la elaboración de mascarillas, geles desinfectantes o monos de trabajo para el personal hospitalario. Sin todos ellos, valientes anónimos, sin los miles de individuos que cada día se levantan para suministrar y poner a nuestro alcance productos de primera necesidad, para hacer repartos de mercancías, para ubicarse tras un mostrador con el propósito de dispensar alimentos o fármacos, y sin tantas y tantas personas que velan por el interés general, nada sería posible.

Mi admiración también para nuestros alcaldes, siempre en la primera línea de trinchera, atendiendo a sus vecinos las 24 horas del día. En ellos pienso en este periodo tan oscuro de la historia que nos ha tocado vivir, y reconozco el esfuerzo que realizan para mantener sus poblaciones en calma y orden. La provincia de Alicante saldrá reforzada y más unida de esta situación, no me cabe ninguna duda. Tampoco me olvido del empeño que están poniendo todos y cada uno de los diputados provinciales para resolver cuestiones de interés común, así como del equipo de Gobierno de la Diputación por su apoyo y entrega incondicional al objetivo común que es acabar con esta epidemia. Quiero, además, dedicar unas palabras de aliento y agradecimiento sincero a mi grupo de trabajo más cercano que, de manera leal y constante, me inspira en la toma de decisiones.

A estas alturas de la carrera estamos exhaustos, abatidos, pero no vencidos. Debemos tener claro que no gana el más preparado, ni quien parte con ventaja, ni siquiera el corredor que lleva varias maratones a sus espaldas, sino aquel que es capaz de resistir, de no tirar la toalla hasta el último segundo, y ahora nos queda ese sprint final. Disponemos todavía de esas fuerzas que hemos reservado para el momento más duro de la competición. Nos jugamos mucho en este trance tan crucial. Juntos lo conseguiremos. Y, por fin, cuando lleguemos a meta y se nos caiga el alma a los pies porque la travesía nos ha dejado sin aliento, con cicatrices en el corazón y con ausencias irreemplazables, nos levantaremos y empezaremos la recuperación. Entenderemos, entonces, que la vida hay que exprimirla, hay que compartirla, hay que disfrutarla y apreciarla en todo su valor.

Y será en ese preciso instante cuando tenga más ganas que nunca de volverme a poner mis incondicionales zapatillas, tantos días aguardando mi regreso, y de que suene el bendito despertador a las seis y treinta y cinco de la mañana. Porque la primera bocanada de aire que dé la percibiré como la más intensa de mi vida. Saldremos adelante y superaremos el mayor desafío que ha afrontado nuestro país en democracia. Lo que venga después, tiempo habrá de valorarlo

Otro asesor desesperado, preocupado y cabreado

Artículo de Antonio Pérez Bernabeu, Economista Asesor Fiscal y Socio de SOLGIA Asesores de Empresa

Estimada ministra, (me dirijo a usted igual que lo hace la AEAT al contribuyente): soy un asesor fiscal, -es decir, profesional esencial según el gobierno-, al que le cuesta entender leyéndola una vez la publicación más importante de nuestro país: no me refiero al Jueves, sino al BOE.

Me pongo delante del ordenador mientras veo una nota de prensa sobre la COVID-19. No cito el número de muertos porque me da escalofríos. Aprovecho estas líneas para acompañar en su dolor a los familiares que han perdido a un ser querido, y para dar las gracias a todos los profesionales que se están dejando la vida literalmente en la batalla contra el “desgraciado bicho”.

Le paso unas notas por si le sirven sobre las obligaciones tributarias próximas. Ya sé que cuenta con asesores cualificados, pero como yo soy de los que están codo con codo (nunca mejor dicho), con los empresarios que cierran por fuerza mayor, o con los que han bajado la facturación un 94% (caso real), pues igual lo que comento a continuación tiene alguna utilidad. Y si no, al menos lo habré intentado. Dormiré bien. Por cierto, el importe de mi factura, se lo indico al final del artículo.

Antes de entrar en materia, recordemos que la AEAT se ha negado a retrasar los plazos de las declaraciones impositivas, incluso las informativas. Hasta hoy, veinticuatro países sí que han tomado esta decisión de retrasar el calendario del contribuyente.

Por cierto, un pequeño detalle que veo en la web de la que usted es responsable, cito textual: “Las Oficinas de la AEAT estarán TEMPORALMENTE CERRADAS PARA LA ATENCIÓN PRESENCIAL debido al estado de alarma declarado mediante RD 463/2020”.

Y yo esta mañana, ignorante de mí, me preguntaba si los servicios que realizamos en nuestros despachos se consideraban esenciales o no. ¿En qué estaría pensando?

No entraremos en los principios constitucionales tributarios porque si no la vamos a liar. Veamos las próximas obligaciones:

Modelo 720 Declaración informativa sobre bienes y derechos en el extranjero

Le dedico poco tiempo y poco espacio. Es una declaración importantísima con un régimen sancionador inconstitucional cuyo plazo de presentación debería haber sido aplazado.

Propuesta:ya no llego para pedir un retraso para su presentación, señora ministra. Ahora, ya que estamos, repasen la normativa que lo regula que es “peculiar”.

Declaración de la Renta

En primer lugar, debemos decir que los asesores somos grupo de alto riesgo. Tenga en cuenta que a nuestros despachos llegan documentos (¿infectados?) de todos los colores, olores y tamaños. Gajes del oficio.

Veamos qué hacemos con el impuesto más popular. Se mantiene el calendario previsto, es decir, la campaña empieza el 1 de abril, día en el que el país está totalmente paralizado a excepción de actividades consideradas esenciales. La prensa dice que “Montero lanza un balón de oxígeno”, (se refiere a las devoluciones de renta), para muchas familias que verán mermados sus ingresos. Pero digo yo que “al balón” habrá que meterle oxígeno antes, ¿no? Asegura que de este modo los contribuyentes recibirán pronto las devoluciones. Vamos por partes:

  • La AEAT dice que el 70% de las declaraciones salen a devolver (media de 730,00 euros) y que cerca del 88% de las declaraciones se confeccionan por internet.
  • ¿Sabe quién confecciona la mayoría de ese 88% de rentas en su despacho donde no puede recibir a sus clientes? Exacto. Ese mismo.
  • ¿La AEAT cree que los 21 millones de declaraciones de renta se presentan por arte de magia?; o por el contrario cree que alguien revisa documentos (¿infectados?), se entrevista con clientes (¿cómo, si no pueden salir de casa?), etc. etc.

Propuesta: aplazar la presentación. En todo caso, si Hacienda quiere lanzar el salvavidas a 14 millones de contribuyentes (los que esperan la devolución como agua de mayo), lo que puede hacer es proceder a la devolución de oficio en base a los datos que obran en poder de la Administración. Lo puede hacer el 1 de abril y al día siguiente esos 14 millones de contribuyentes disponer de la “pasta” en sus cuentas. Así de fácil.

Y en septiembre presentamos la declaración definitiva para cuadrar con las devoluciones de abril, y a los que les salga a pagar pues a pasar por caja. No es muy complicado, ¿no?

Declaraciones de IVA, pago fraccionado de IRPF y pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades

Con la que está cayendo, liquidar un IVA que seguramente no has cobrado todavía, toca las narices. Con el estado de alarma ya no toca las narices, toca…

Los pagos a cuenta, (por eso se llaman así), son pagos que anticipamos al Estado a cuenta de beneficios que declararemos dentro de un año. Aunque cueste creerlo, los autónomos que ahora paguen, (perdón, paguemos), el modelo 130 o 131 lo haremos a cuenta de la declaración de renta que presentaremos ¡en abril-junio de 2021! Ahí lo dejo.

Y las sociedades lo mismo. Ahora toca liquidar el pago a cuenta que va referenciado a los beneficios declarados ¡en 2018! y las cuentas se ajustarán con Hacienda después de San Fermín de 2021.

He consultado con una pitonisa de las buenas y me ha asegurado que las PYMES españolas van a dar menos beneficios en 2020 que en 2019. Y yo que me lo creo todo, he pensado que, si eso es así, -en pleno estado de alarma, con algunas empresas agonizando-, resulta que va a ser el año de toda la historia tributaria de esta piel de toro, (Estrabón año 20 d.C.) o piel de vaca (Consuelo Vega año 2012 d.C.), que más impuestos vamos a pagar en proporción a los beneficios que se espera obtener.

Propuesta:una vez más, recurrimos a la propuesta de aplazar los plazos. Como dice Sabina, “nos sobran los motivos”. Lo suyo sería:

  • En cuanto a las declaraciones de IVA de todos los contribuyentes, y los pagos a cuenta de las personas físicas, concentrar el periodo impositivo en el primer semestre del año, dejando sin efecto el primer trimestre. Y plazo, obviamente, hasta el 20 de julio.
  • Y respecto al pago a cuenta del Impuesto sobre Sociedades, excepcionalmente permitir que se calcule en base al resultado contable real del primer trimestre de 2020 olvidándonos del lejano ejercicio 2018.
  • Y, ya puestos, retrasar el plazo de la presentación del Impuesto sobre Sociedades sería la pera. Sobre todo, porque no tendría ningún sentido presentar y liquidar este impuesto antes de aprobar las cuentas anuales. Esto me recuerda el chiste que me han contado hoy: doctor vengo porque pienso en el futuro. ¿Y desde cuándo le pasa eso caballero? Y el paciente le contesta: desde el jueves que viene.

Al final va a tener razón Benjamín Franklin cuando dijo la frasecita: “En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos”. Con esta frase, el que fuera ministro de Hacienda señor Montoro trataba además de relatar cómo ha evolucionado hasta nuestros días la concepción de “impuestos equitativos“, que describió como obligatorios, pero en función de nuestra capacidad de pago, frase cuando menos curiosa en los tiempos que corren. Chúpate esa: cuentas claras conservan amistades.

¡Ah! Se me olvidaba. El importe de mi factura: Si hace caso de mis recomendaciones le hago una reducción del 100%. Si no me hace caso le cobraré según tarifas del Colegio Profesional de Economistas Esenciales para pagar el trimestre, que el asunto no está para bromas.

¡Resistiremos!

Potser només necessitem raons

Article d’opinió de Sandra Obiol, portaveu de Guanyar Alcoi

El periodista Javier Sampedro ha publicat un interessant article a El País titulat: “Los datos están mal” (27.03.2020), on criticava la decisió de moltes administracions públiques de no publicar de manera detallada les dades sobre les persones que ha emmalaltit en aquest crisi. En especial en parlava de la diferència entre contagis i mortalitat, així com la pertinença de saber les dades per edats.

Acabava dient-nos: “Las Administraciones nos están ocultando un dato para el que consideran que no estamos preparados. Nos están tratando como a un público infantil o ignorante. Es una pésima estrategia.”

Subscric totes i cadascuna d’aquestes paraules. La informació és cabdal per conèixer l’estat de la pandèmia a casa nostra, és fonamental per poder prendre decisions, per a poder avançar. Per tant entenem que els nostres polítics tenen aquestes dades però també que prenen la decisió de no fer-les públiques. Tindran les seues raons, que moltes vegades defensen apel·lant a criteris tècnics. No obstant això, com hem vist en tants i tants casos, l’escassetat d’informació clara i concisa en temps d’incertesa genera més problemes que no encerts: els bulos i les famoses fake news es fonamenten precisament en el desconeixement, la gran majoria de vegades permés per les institucions.

Des del meu parer donar la informació dels afectats pel covid-19 poble a poble (sempre i quan es puga mantindre el secret estadístic, per suposat) però conèixer moltes altres variables (edat, sexe, sector laboral) són elements fonamentals que han de saber els nostre governants, els tècnics i científics, però també la ciutadania en general. No fer-ho és mostrar una manca de respecte a la ciutadania. És, com deia Sampedro, considerar-nos menors d’edat i decidir per nosaltres el que estem o no capacitats per entendre i, en conseqüència, per actuar-hi. No m’agrada pensar que els nostres governants entenen la informació i la política d’aquesta manera, em fa desconfiar molt. Per una senzilla raó: si les raons foren simplement tècniques i no es basaren en decisions polítiques podrien explicar-nos aquestes raons. Totes, totes, les decisions basades en criteris científics i tècnics estan fonamentades en arguments. Potser si comparteixen amb nosaltres, els ciutadans, aquests arguments, fins i tot el temor que hi ha al darrere d’aquestes decisions per no compartir certa informació, ens sentiríem més segurs; perquè la relació amb els nostres governants seria més horitzontal i per tant més respectuosa.

La resaca del coronavirus

Artículo de Rafael J. Valls Buitrago, Licenciado en Ciencias del Trabajo

Vamos a centrarnos en la vida posterior al coronavirus. Se decreta el fin del estado de alarma y se empieza poco a poco a retomar la actividad laboral. Ahora ya se comenta que la cuarentena debería durar hasta Mayo, pues bien, pongamos que empezamos a primeros de Mayo después de casi dos mes de inactividad, pues la actividad no se incia de inmediato como después de un fin de semana, sino que lleva su tiempo reanudarla por trámites administrativos, contactos con clientes, proveedores, almacén, etc. .. Y hay que pagar facturas pendientes y cobrar lo que se paralizó, rescatar a los trabajadores a los que hay que pagar salarios de un fondo de reserva que no existe y hacer frente a los bancos y demás gastos personales y profesionales que aún con demora se han de pagar con una gran sensación de inseguridad ante todo ello. Lo mas importante que era parar el virus lo tenemos ya mas o menos controlado, aunque sea un decir, y el enorme gasto que ha conllevado ha hecho mucha mella en las arcas del estado. Y ahora ya no tenemos al papá Estado que nos pague mas, pues ya ha hecho todo lo que tenía que hacer mas mal que bien, por cierto, pero ahora estamos de nuevo en el tajo, en nuestra actividad de antes de y ahora qué y es entonces cuando nos damos cuenta de que los gestores, nuestros gestores,  han solucionado la pandemia pero nos vuelven a la arena del circo para que sálvese quien pueda. Y  nos miramos unos a otros y no acabamos de creer los que nos ha ocurrido pero que ha ocurrido y quedamos pensativos sobre que hacer ahora. Es sumamente importante evitar esta resaca lo mas pronto posible. Se ha de preveer lo que va a suceder y no esperar que todo nos lo arreglen los políticos. Ellos se arreglan lo suyo y ya tienen bastante trabajo en ello y lo demás o te lo arreglas tú o te vas al garete. Y el tiempo pasa y aquí nadie se mueve en este sentido. No se está aprovisionando ese momento. Nuestro Ayuntamiento sólo se ha convertido en un centro que coordina donaciones y algunos valientes que son mas que menos se han echacho ya a la arena y han empezado a inciar tejido industrial en lo que el mercado demanda, y en los pueblos de nuestro alrededor los Ayuntamientos apoyan estas iniciativas y yo no conozco que nuestro Ayuntamiento haya apoyado ni abanderado iniciativa alguna y eso hará que después nos quedemos mas solos que nunca. Toda crisis tiene una solución, una fecha de caducidad y una enseñanza para nuestras vidas. La caducidad mas o menos la intuímos. La enseñanza es la solidaridad con lo que nuevamente nos convertimos en un pueblo luchador y solidario o mal futuro y la solución somos nosotros mismos, pero es preciso que se dirija y se programe por personas capaces de verlo y gestionarlo y nuestro Ayuntamiento no lo es ni tampoco su débil oposición. Debe constituirse en Alcoy un comité de expertos que sepa darle una orientación pues hay que tomar decisiones laborales, financieras, industriales, económicas y sociales a la mayor urgencia. Ese comité de expertos debe ser conformado por EXPERTOS ajenos a la gestión municipal diaria con gran amor por Alcoy y los hay. Si no es así la resaca puede generar hambre y desesperación y eso se puede remediar. Por cierto: ahora que está todo centralizado debemos darnos cuenta que con muchos menos políticos todo se administra exactamente igual. Que curioso…….